Honduras
Las energías que pusieron los padres de familia, maestros y alumnos en derribar las vetustas aulas de clases de la escuela José Ángel Ulloa, se han debilitado.
La precaria situación donde reciben el pan del saber, más de 600 niños, sigue siendo la misma que hace años atrás.
Y es que con el compromiso adquirido por parte del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) de reconstruir su escuela, esta comunidad estudiantil derribó en un tiempo record, tres fines de semana, cuatro de los nueve salones de clases.
El acuerdo era que los maestros y padres de familia apoyaran la destrucción de las viejas edificaciones y el FHIS, de inmediato, reconstruiría las aulas.
La primera fase se cumplió a cabalidad, pero la obra se ha quedado paralizada ya que el FHIS hasta ahora no ha cumplido con su parte.
"Nos preocupa que nuestros hijos estén recibiendo clases apiñados en los otros salones solo por la irresponsabilidad del FHIS", condenó don Pablo Velázquez, padre de familia.
Y es que la inoperancia ha llegado hasta tal punto que los niños de primero, segundo y cuarto grado reciben sus clases asignados en los salones de otros grados.
Asimismo, la Secretaría de Educación se comprometió a equipar una aula tecnológica o de computación como se les conoce, pero también ha quedado en simples promesas.
Dentro de las instalaciones de esta escuela se libra una dura tarea. El poco espacio con que se cuenta en el centro educativo hace que muchos alumnos prefieran no asistir a clases, o ir de vez en cuando unos 15 minutos antes de la hora establecida, para no quedarse sin silla.