Honduras
Las manifestaciones en favor del depuesto presidente Manuel Zelaya han estremecido, peor que un huracán en escala cinco, el patrimonio y la propiedad privada de la capital.
Centros comerciales, instituciones bancarias, negocios privados, edificios públicos y lo más lamentable, el patrimonio nacional, no se han escapado a la irresponsabilidad de los enardecidos protestantes.
En los nueve días, desde que se desató la crisis política, unos dos mil seguidores se han dado a la tarea de rayar las paredes y quebrar puertas, ventanales y todo lo que encuentren en cualquier ruta que tomen para manifestarse.
Los bulevares Morazán, Juan Pablo II y Centroamérica y el centro de Tegucigalpa lucen atestados de grafitis, con mensajes insultantes y abusivos contra las nuevas autoridades, algunos medios de comunicación y personajes que no apoyan su causa.
Muchos de los negocios ubicados en los bulevares han optado por forrar vidrios y paredes con láminas de cartón comprimido a fin de evitar pagar las consecuencias de los disturbios.
En el centro de la ciudad, la indiferencia anticívica de los manifestantes ha tapizado de grafitis la Biblioteca Nacional, la Galería Nacional de Arte, Casa Ramón Rosa, entre otros eficicios coloniales.
Atentado a la historia
El vandalismo es tanto que ni los templos religiosos han sido respetados por los manifestantes, quienes con pinturas en spray en mano han rayado todo a su paso.
La emblemática Catedral Metropolitana San Miguel Arcángel, ha sido tapizada de mensajes cargados de insultos, en tres ocasiones.
“La iglesia incurre en gastos de entre cuatro mil y cinco mil lempiras cada vez que se pintan grafitis en La Catedral, pues se tiene que buscar el mismo tono de pintura con la que se restaura esta joya colonial y pagar a los obreros por realizar el trabajo”, detalló el sacerdote Carlo Magno Núñez, canciller de la Iglesia Católica.
Y es que muchos capitalinos consultados por este rotativo, han calificado de que cada vez que entran los manifestantes al centro de la ciudad, es sinónimo de vandalismo e irrespeto al patrimonio cultural de la nación.
“Es lamentable la indiferencia de ciertos sectores de la poblacion al no valorar ni respetar los mudos testigos de nuestra historia, que son un legado que nos dejaron nuestros antepasados que con sacrificio lograron levantar monumentos tan bellos”, lamentó Juan Manuel Posse, director de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño.
El repudio no solo ha sido de parte de las autoridades de edificios coloniales del centro de la capital. La feligresía católica se manifiesta muy afectada con el atentado que han hecho contra La Catedral, cuando saben que con mucho sacrificio ellos han aportado su grano de arena para su restuaración.
“El que no estemos de acuerdo con una idea no nos da el derecho de venir a mancillar el derecho de los demás”, apuntó el prelado.
Los hechos vandálicos también han afectado la iglesia La Merced, que comparte edificio con la Galería Nacional de Arte, el Palacio Arzobispal y la iglesia Inmaculada Concepción en Comayagüela.
La Catedral de San Pedro Sula tampoco se escapó, el obispo Ángel Garachana informó que las manifestaciones en el centro de la ciudad alcanzaron el templo con sus grafitis.
No obstante, las autoridades eclesiales aseguran que pintarán estos rincones sagrados cuantas veces sea necesario para evitar que sus consignas dañen la moral y la fe de un pueblo religioso.
Las autoridades de la gerencia del Centro Histórico de la Alcaldía Municipal, contabilizan al menos 18 inmuebles del patrimonio cultural dañados en el centro de Tegucigalpa.
El rayar, atentar o alterar un momumento histórico constituye un delito contra el patrimonio nacional, establece la Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación.
Este documento regulador establece sanciones de mil a cinco mil lempiras para quienes cometan un delito contra los bienes culturales que posee especialmente valor por su importancia histórica y antropológica.
Pese a la sanción a esta turba de manifestantes parece no importarle el valor histórico de los inmuebles y lo único que persiguen es plasmar su incultura.
* Es un delito: La Ley de Protección del Patrimonio Cultural de la Nación establece penas de entre mil y cinco mil lempiras para quienes alteren los edificios o momumentos protegidos por el Estado.
Más de cinco años de restauración de la Catedral
Desde hace dos años, la feligresía católica atendió el llamado de la Iglesia Católica de restaurar la Catedral San Miguel Arcángel.
Fueron días, meses y años difíciles, pero con el apoyo de un pueblo generoso, las autoridades eclesiales lograron juntar a través de dos radiomaratones, los fondos para embellecerla.
Y es que con el aporte de 7.5 millones de lempiras, la obra ya se encuentra en su cuarta y última etapa.
“Dentro de un mes va a estar terminada la restauración y pintura de la cúpula en la parte interna, el sistema eléctrico y solo faltaría el cambio de piso y pintar la nave central”, detalló Carlo Magno Núñez, canciller de la Iglesia Católica.
La Catedral fue construida en 1756 a un costo aproximado de 7,500 pesos plata. Fue declarada monumento nacional en los años 80.
En 2001, la Cooperación Española colabora con los planos y en 2004 autoridades de la Arquidiócesis iniciaron un proyecto de restauración que a la fecha se encuentra en un 70 por ciento avanzada.