Honduras
Las huellas de la calle de acceso a la colonia Jerusalén poco a poco van desapareciendo.
Y es que las constantes lluvias del invierno han lavado gran parte de las huellas y empedrado, que hace un año las autoridades municipales construyeron a petición de los moradores de la zona.
La falta de cunetas hace que el agua corra sin control por la calle, lo que ocasiona más rápidamente la remoción del concreto y las piedras.
“Todo el cemento y varias piedras pequeñas han sido arrancadas y arrastradas por la fuerza del agua, y eso nos imposibilita el paso con nuestros vehículos”, denunció José Lagos, uno de los vecinos.
Los más afectados son los niños que tienen que transitar a diario por la despedazada calle para llegar a sus centros escolares.
Asimismo, los hoyos son una amenaza para las personas de la tercera edad. Los moradores solicitan a la comuna capitalina la reparación de su principal vía de acceso.