Honduras
El tapiz de mensajes en las paredes de edificios, monumentos y viviendas, dejados por los simpatizantes del depuesto presidente Zelaya, comienzan a ser borrados.
A los ciudadanos cuyas propiedades han resultado afectadas, no les preocupa tanto la inversión que significa borrar estos mensajes, sino el indignante atropello del que han sido objeto.
“Siempre he creído que vivimos en un país democrático, donde no se nos niega el derecho a manifestarnos y a protestar independientemente de nuestras ideologías, credos o religión, pero lo más repudiable, es la falta de respeto a los bienes ajenos y al patrimonio nacional”, manifestó Carlos Soriano, un capitalino.
Los afectados, en su mayoría propietarios de restaurantes de comidas rápidas, han procedido no solo a borrar las leyendas, sino a reemplazar por madera los vidrios rotos de los ventanales, como una medida de proteger el inmueble.
Asimismo las agencias bancaria han contratado personal para que realicen la limpieza en sus fachadas.
“La gente que hace estas protestas debe tener claro, que no es manchando paredes la mejor manera de expresarse, esto solo demuestra ignorancia”, reveló Soriano.
Y es que de esta manera difícil es atraer el turismo, más cuando se busca mostrar la riqueza patrimonial y la belleza de la ciudad.
“En todos estos actos debe existir respeto por la propiedad ajena, porque al final de cuentas cuando se rayan paredes, monumentos, o dependencias estatales, se está atentando contra el patrimonio, ya que a alguien le va a tocar desembolsar dinero para reparaciones”, acotó Karla Calidonio, gerente de Mercadeo, del Ministerio de Turismo.
* El blanco: Desde que se iniciaron las protestas cuatro templos religiosos han sido el blanco del irrespeto. Sin contar los daños a la propiedad privada.