Honduras
Carecer de un lugar a donde ir, es el motivo por el que doña Elena Rodríguez de 36 años, sigue exponiendo su vida y la de su numerosa familia.
Esta humilde madre de cinco pequeños, residente en el sector 2 de la colonia Guillén, vive a flor de piel con el temor de que las paredes de su casa cedan por completo de un momento a otro.
Los constantes deslaves de tierra, producto de las lluvias y de la falla geológica detectada en la zona, continúan provocando daños severos a su vivienda.
Doña Elena cuenta que la noche del sábado escuchó un estruendo y pensó que se trataba de un relámpago.
“Estaba dormida y el ruido me despertó, pero pensé que era el anuncio de un aguacero y resté importancia. Mi sorpresa al levantarme fue ver un enorme resplandor de luz que entraba por la enorme rajadura que se hizo en la pared del cuarto”, comentó.
Al igual que esta capitalina, cientos de vecinos más, están en la misma situación de peligro.
El panorama cada día, se vuelve más oscuro para al menos 400 familias que habitan en esta zona de riesgo.
Y es que, pese a que las autoridades municipales han declarado a la Guillén junto con el barrio El Reparto, zonas inhabitables, la gente se ve obligada a permanecer en ellas, sencillamente por no tener a donde ir.
Abandonados
A raíz del sismo de 7.1 grados en la escala de Richter que sacudió Honduras el pasado 28 de mayo, la capital ha quedado más vulnerable que nunca.
Los constantes movimientos telúricos, sumado a las lluvias y por ende a la saturación de agua del suelo y subsuelo, se convierten en la combinación detonante de las débiles viviendas edificadas en zonas de peligro, en su mayoría de madera vieja y cartón comprimido.
La cantidad de agua acumulada en el suelo, contribuye a que las paredes, pisos y muros de los inmuebles se agrieten y que el 80 por ciento de ellas, estén a punto de sucumbir a la fuerza de la naturaleza.
Después de un movimiento fuerte de tierra el pasado domingo 5 de julio, los postes de energía eléctrica y las tuberías de agua potable y negras se encuentran averiadas en la Guillén. Desde esa fecha no reciben el vital líquido en sus viviendas.
Hasta este fin de semana, las cuadrillas del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), no habían llegado a la zona para reparar las tuberías, por lo que se incrementa la preocupación de los vecinos.
El sentir y pensar que EL HERALDO recogió de estos capitalinos es que les puede pasar de todo, antes de que las autoridades locales correspondientes actuen algo al respecto.Nada halagador Roberto Mendoza Garay, director del Comité de Emergencia Municipal (Codem), confirmó la deshalagadora noticia de que el peligro no desaparecerá.
La única salida que tienen los pobladores de la Guillén es buscar otro sitio donde vivir.
“Sabemos que por la falla geológica de El Reparto esa zona ha sido declarada inhabitable. Los piesómetros e inclinómetros que tenemos en ese sector no indican que haya habido movimientos de tierra en los últimos días”, informó.
Mendoza afirmó que lo que provoca los movimientos de tierra en la Guillén no es más que la humedad acumulada del suelo, producto de la temporada muy lluviosa que se presenta actualmente.
Hasta la fecha, unas 10 familias voluntariamente han decidido evacuar e irse a un lugar seguro.
El titular del Codem aclaró que la Alcaldía Municipal no tiene los recursos económicos para proporcionarles una vivienda digna y lo único que pueden hacer es recomendar a las personas que traten de evacuar cuanto antes.
* Servicio comunitario: El Codem pone a la disposición de los pobladores que evacuan, los vehículos para realizar su traslado. Mayor información al 221-50-02.
* Las evacuaciones: Ante el riesgo que corren, al menos 10 familias de la Guillén han optado por emigrar y buscar un lugar seguro.