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Capitalinos a merced de la contaminación sónica

Dueños de negocios colocan parlantes con música que sobrepasa los 110 desibeles, muy por encima de los 85 permitidos. Ley de Convivencia Social aplica multas a quienes no regulan su ruido
19.07.09 - Actualizado: 19.07.09 06:29pm - Patricia Cálix : gloria.calix@elheraldo.hn

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Tegucigalpa ,

Honduras

Cada vez que Rosa Amalia Díaz realiza las compras en los mercados de Comayagüela, sufre.

Y es que esta capitalina, al igual que cientos de personas, no solo está expuesta a ser víctima de la inseguridad que impera en estas zonas, sino que tiene que soportar el ruido estridente que sale de los parlantes colocados en los establecimientos para anunciar los productos.

La música puesta en el nivel máximo de volumen, vendedores que a través de los micrófonos gritan para promocionar las ventas y atraer la clientela, son un ejemplo de lo que Amalia debe soportar.

Y sumado al bullicio de los buses particulares y del transporte urbano se vuelve al final una locura convertida en ruido.

“Es tan incómodo venir al mercado y encontrarse con esta bulla que lo escapa de dejar sordo, yo creo que debe haber otra manera de vender”, manifestó Díaz.

A lo que se expone Díaz y el resto de capitalinos, ya sean niños, jóvenes y adultos se denomina contaminación sónica.

¿Quién la regula?

Al igual que la contaminación al medio ambiente que predomina en la ciudad, provocada por la basura, el humo y otras sustancias tóxicas; el ruido se ha convertido en los últimos tiempos en el elemento contaminante más habitual.

En la capital, por donde quiera que las personas transiten, sean zonas industriales, comerciales o residenciales se exponen al ruido.

Lo anterior no significa que se obligue a soportar más allá de los niveles máximos o permitidos dentro de La Ley de Policía y de convivencia Ciudadana.

Para controlar la contaminación sónica en la ciudad se ha creado la Unidad de Medio Ambiente de la Alcaldía Municipal.

“La contaminación sónica se da cuando los sonidos que se emiten por medio de radios, altoparlantes, televisión u otros medios llegan a niveles extremos”, informó Susan Molina, de la gerencia de Medio Ambiente.

Esta contaminación se mide a través de los desibeles, para ello se utiliza un aparato llamado sonómetro.

Cuando se llega a más de 110 desibeles, se puede afirmar que existe este tipo de contaminación, ya que es un nivel que el oído no puede soportar y por lo tanto perjudica la salud.

Dentro del Plan de Arbitrios, en los artículos 51 al 58, se establece la forma en que se controla la contaminación sónica, ya sea dentro de una zona comercial, industrial o residencial.

Si usted es uno de los dueños de negocios y necesita que se le otorgue un permiso para utilizar altoparlantes u otro medio para atraer clientela y vender más, tenga cuidado de no excederse, pues solo tiene permitido un máximo 85 desibeles dentro de su negocio; 50 fuera de las instalaciones en un radio de un kilómetro a la redonda.

En un sector industrial el número máximo de desibeles dentro de la empresa es de 85, afuera se permiten 75, en un radio de 100 metros.

Ahora bien, dentro de una zona residencial debe tener presente que puede escuchar música o ver televisión sin pasarse de 65 desibeles dentro de la vivienda y 50 fuera dentro de un perímetro de cien metros.

Las recomendaciones también van para aquellos conductores que tocan con fuerza el claxon de sus vehículos, o andan con el estéreo de sus radios a todo volumen, provocando contaminación sónica.

Sobre este tipo de contaminación en el Juzgado de Policía, que es el ente regulador, se reciben al mes un promedio de 10 denuncias, en su mayoría provienen de zonas de residenciales.

Los capitalinos estamos llamados a mantenernos alejados del ruido y luchar por controlar este tipo de contaminación.

* Las cifras: 10 denuncias Es el promedio mensual de denuncias por contaminación sónica que se reciben en el Juzgado de Policía.

¿Qué dicen las leyes?

Las denuncias por contaminación sónica son atendidas en el Juzgado de Policía de la Alcaldía Municipal.

Esta entidad opera con técnicos especializados. Si hay una denuncia de una persona que se siente perturbada en su tranquilidad, porque su vecino utiliza el estéreo a altos volúmenes, se actúa en coordinación con una Unidad de Medio Ambiente.

Las sanciones por contaminación sónica van desde el decomiso del aparato, multas hasta por cinco mil lempiras y trabajo comunitario como la reforestación de determinada zona, explicó Fabricio Guillén, juez de Policía.

Guillén informó que la Ley de Policía y Convivencia Social, en el artículo 15 establece que se va a multar al que después de media noche organice una reunión ruidosa que perturbe la tranquilidad con gritos o aparatos emisores de voces. Igual en las unidades de transporte cuando llevan música con volumen exagerado.

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El ruido se ha convertido, en los últimos tiempos, en el elemento contaminante más habitual. A esto se denomina contaminación sónica, misma que afecta directamente la audición de las personas sin importar la edad.
El ruido se ha convertido, en los últimos tiempos, en el elemento contaminante más habitual. A esto se denomina contaminación sónica, misma que afecta directamente la audición de las personas sin importar la edad.

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