Honduras
Sus ramas que ya cumplen 100 años de edad han brindado sombra a generaciones de capitalinos.
Bajo el gigante guanacaste ubicado en la calle principal de La TravesÃa, se tejen decenas de historias, entre ellas la de doña Tiburcia Alvarenga, una capitalina de 73 años, que lo ve como un sÃmbolo.
El árbol centenario, que es parte de la historia de estos pobladores, es uno de los 30 gigantes legendarios que sobreviven en la ciudad.
"Desde que vivo aquà ese guanacaste ya estaba. Me ha servido de sombra para descansar por las tardes, es una lástima que algunos no lo cuiden porque ya tiene más de cien años", afirmó.
La tristeza en las palabras de doña Tiburcia no es cuestión de juego. El año pasado, pirómanos trataron de borrar las historias de decenas de pobladores de la colonia, que igual que doña Tiburcia, están ligadas al árbol.
El gigante de cien años estuvo a punto de ser consumido por las llamas, pero los moradores del lugar sin pensarlo dos veces, salieron con baldes de agua para apagar el fuego.
Esta vez, los responsables del siniestro no pudieron acabar con el emblemático guanacaste, que permanece en pie dispuesto a dar sombra a más generaciones.
Gigantes históricos
Óscar Escalante, jefe de Recursos Naturales de la Gerencia Ambiental de la AlcaldÃa Municipal, explicó que existen alrededor de 30 árboles denominados históricos en la ciudad porque tienen más de cien años.
"La mayorÃa son de la especie de guanacaste, también tenemos ceibo, pino, ficus, cedro y llamas del bosque", dijo.
La lista de los más antiguos la encabeza el gigante guanacaste ubicado en la colonia Viera, cuyo nombre cientÃfico es Enterolobium cyclocarpum.
Este majestuoso árbol
cumplió 203 años en 2003, es decir que tiene 209, y a pesar de su edad sirve de hogar a aves, ardillas y otros animales que se posan sobre sus enormes ramas.
Una placa conmemorativa ubicada junto al tronco por el ex alcalde Miguel Rodrigo Pastor en 2003, es una muestra de la importancia que tiene este ejemplar de la flora catracha para los capitalinos.
Pero los años pesan y si no se hace algo éste podrÃa sucumbir ante el reclamo de la naturaleza. "En el de Viera hemos tenido que colocar soportes para que las ramas no causen daños en las viviendas y en las personas", comentó Escalante.
El segundo del listado es el bicentenario Ceibo plantado en la calle principal de La Reforma. Los pobladores del lugar le han dado mantenimiento al frondoso árbol, ya que para muchos constituye el corazón de la colonia.
El centro histórico de Tegucigalpa también acoge a árboles centenarios. Uno de ellos es el ficus o árbol de hule, que se levanta en el parque Herrera.
La edad de la mayorÃa de los árboles antiguos ha sido calculada "al ojo", o según lo que cuentan los mayores.
Cirilo Nelson, catedrático jubilado de Ciencias Biológicas de la UNAH, botánico y ex Premio Nacional de Ciencia, explicó que solo se puede saber cuántos años cortándolo y contando los anillos de la corteza.
"Cada año se forma un anillo de crecimiento. La edad de un árbol se calcula contando los anillos anuales. Los anillos delgados indican que ese año creció poco. Los anillos anchos indican un crecimiento rápido en condiciones favorables a su trópico", afirmó.
El botánico explicó que cuando se corta el tronco, hay diferentes circunferencias y que de acuerdo a las lÃneas que hay se puede conocer cuánto tiempo de vida tiene.
Mantenimiento
Por su parte, la Gerencia Ambiental de la comuna capitalina, da mantenimiento preventivo a estas especies para prolongar sus años.
Una de esas medidas es la aplicación de fungicidas en las partes donde se han desprendidos ramas.
Estos sirven para evitar que el tronco se enferme, es decir que crezcan hongos o comején.
La cal también es utilizada para prevenir la contaminación del árbol, asimismo, la colocación de amarres o pies metálicos que son utilizados como soportes para las ramas.
Según Óscar Escalante, se ha iniciado una lucha por detener la mano criminal del hombre, aplicando multas que van desde 600 a cinco mil lempiras para quienes corten uno de estos árboles antiguos.
Asimismo, las personas que quieran podar o cortar un árbol centenario deben solicitar el permiso correspondiente en esta dependencia.
Y es que los árboles que existen en el planeta desde hace más de 210 millones de años, han servido de oxÃgeno para la humanidad. Numerosas especies superan los 200 años y algunas pueden llegar a 4 mil.
Mudos testigos de la historia, su sombra ha cobijado a generaciones de capitalinos, los árboles son los pulmones que oxigenan la capital.
* Sanciones: La Gerencia Ambiental aplica multas desde 600 a cinco mil lempiras a aquellas personas que corten o poden un árbol sin el permiso respectivo.
Homenaje a un amigo
La huella del viejo amigo que se marchó no se borrará fácilmente. La Asociación de Periodistas Ambientalistas de Honduras (APAH), solo espera que el Cuerpo de Bomberos termine de remover los escombros del guanacaste de 150 años de la colonia Palmira que recientemente sucumbió ante los fuertes vientos de invierno y a la factura de la misma naturaleza. Dolores Valenzuela, presidenta de la APAH, dijo a EL HERALDO que como organización tienen previsto hacer un homenaje donde estaba el árbol y en su lugar plantarán otro Guanacaste. Asimismo, la Gerencia Ambiental de la AlcaldÃa Municipal también ha decidido lo mismo.