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De zona vulnerable a epicentro de estudio de desastres

Henry Merriam y el director del Codem, Roberto Mendoza Garay, plantean la posibilidad de convertir El Berrinche en un área verde o en un sitio para conocer sobre deslizamientos
11.08.09 - Actualizado: 11.08.09 07:15pm - Patricia Cálix: gloria.calix@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Su imponente figura donde crece una tímida vegetación ha constituido durante décadas una fuente de temor para los capitalinos.

Como si se tratara de un niño malcriado, el cerro El Berrinche cada año deja escapar sus rabietas, causando zozobra entre centenares de familias que residen en los barrios y colonias aledañas a sus faldas.

Un estudio de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) indica que el cerro, junto a las fallas de El Bambú y El Edén, es una de las zonas de mayor vulnerabilidad del municipio del Distrito Central.

Sin embargo, este espacio que ha sido declarado como inhabitable, podría ser aprovechado para habilitar ahí un área verde o una zona para practicar ejercicios.

Por lo menos ese es el destino más compatible, que según el ex alcalde capitalino, Henry Merriam, debe tener el cerro que durante años ha sido el blanco de los invasores de oficio y que ahora está siendo reforestado por las Fuerzas Armadas de Honduras.

De acuerdo con Merriam a esta zona debería buscársele un uso compatible, como por ejemplo un área con senderos destinada para ejercicios complementarios, que cuente con aparatos de madera para que las personas que lleguen puedan ejercitarse.

"Lo importante es que cada área susceptible a la vulnerabilidad tiene que ser delimitada y tiene que poder ser rescatada, porque lo que no se usa se pierde", declaró el ex alcalde.

Historia de vulnerabilidad

En 1974 el huracán Fifí puso en evidencia muchos sectores vulnerables en la capital.

En base a estudios realizados por la Dirección General de Urbanismo de la corporación municipal que presidía en ese entonces Fredy Alvarado Sagastume, con apoyo de JICA, se delimitaron las primeras áreas de riesgo, categoría que en la actualidad alcanzan 135 barrios y colonias.

"En ese año quedó claramente definido cuáles eran estas zonas de riesgo y quedó consignado en los reglamentos de Metroplan las prohibiciones correspondientes al uso de esos terrenos, entre estos El Berrinche", explicó Merriam.

Pese a las prohibiciones y a los riesgos que representaba, El Berrinche continuó habitado. En 1998 con el paso del huracán Mitch, colonias que se encontraban en los alrededores como La Soto, sucumbieron a los embates de la naturaleza, lo que evidenció aún más la vulnerabilidad de la zona.

Proyecto a futuro

Luego de ser declarado inhabitable, hace tres años la actual Corporación Municipal emprendió un proyecto de estabilización de esta zona, el que ha contado con el apoyo de (JICA).

"Con un proyecto cuya inversión es grande, se contempla estabilizar el río en la parte oeste, que es donde se producen deslizamientos y canalizarlo o sea volverlo un poco más ancho", declaró Roberto Mendoza Garay, director del Comité de Emergencia Municipal (Codem).

A criterio de Mendoza Garay, una vez estabilizada la zona de El Berrinche y a manera de evitar futuras invasiones, una de las alternativas es la construcción de un parque. Esto no implica que debe invertirse en construir bancasde concreto, fuentes o algo que se le parezca.

De concretarse este posible proyecto que aún se encuentra en estudio, este abarcará toda la zona de El Berrinche a ambos lados del río, incluyendo el predio de las viejas estructuras del gimnasio Rubén Callejas Valentine, que fue destruido por el paso del huracán Mitch en 1998.

"Lo importante es que el parque tenga la protección del área, que no sea invadida, que no sea un desecho de maleantes y basurero, sino que contribuya al ornato de la ciudad", señaló Mendoza.

De acuerdo al proyecto, El Berrinche, podría ser aprovechado como una especie de escuela que ayude a jóvenes estudiantes a entender los desastres naturales y el proceso de deslizamiento que cada año sufre la zona.

"En Honduras tenemos tantos desastres por deslizamientos, pero no hay una escuela que nos enseñe cómo funcionan y cómo prevenirlos; parte de la idea es que haya ahí inclinómetros y piezómetros que sirvan de estudio a los visitantes", continuó el funcionario.

Se estima que esta área será reforestada siguiendo un estudio técnico de compatibilidad. La manera también de cómo este parque se va a preservar y conservar, también está contemplado dentro del proyecto.

Las reacciones

¿Pero qué dicen los pobladores del sector? Aunque la construcción de este parque implicaría para muchos habitantes dejar la zona, muchos, como Mario Adán López, están de acuerdo que a futuro se realice la obra.

Por su parte, el alcalde capitalino Ricardo álvarez, dijo que "mis prioridades son plantar un par de árboles bonitos que generen ahí un ambiente mejor", sin embargo advirtió que no se debe olvidar que se trata de una zona de alto riesgo y que él no promovería ningún proyecto que ponga en peligro a la población. "Lo que sí se puede hacer es un paisajismo natural con plantas especiales que pueden de alguna manera proteger la caída y la erosión", dijo.

El estudio de JICA denominado "Prevención de deslizamientos de tierra en la zona metropolitana", presentado a finales de 2008, reveló que existen grandes niveles de agua subterránea que provocan los deslizamientos de tierra no solo en El Berrinche, sino en El Reparto y El Bambú.

Este resultado dio paso a la instalación de sensores (inclinómetros y piezómetros) en la zona que miden los niveles de deslizamiento.

Aunque ellos mismos reconocen que el cerro El Berrinche no constituye un peligro inmediato, se estima que podría deslizarse al río Choluteca en 60 años si no se hace nada.

* 1974 Con el huracán Fifí quedaron en evidencia las zonas de alto riesgo en la capital, entre ellas la zona de El Berrinche.

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Desde 1974, tras el paso del huracán Fifí, quedó evidenciado que El Berrinche era una zona expuesta a la vulnerabilidad y que no debería ser habitada.
Desde 1974, tras el paso del huracán Fifí, quedó evidenciado que El Berrinche era una zona expuesta a la vulnerabilidad y que no debería ser habitada.

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