Honduras
La hora tan esperada llegó y las ansias por estrenar su nueva casa se terminaron.
Doña Crucita y don Celestino ya cuentan con una vivienda digna para pasar allí los años que les quede por vivir.
Y es que esta obra de amor ha sido posible gracias a la generosidad de Mario Zelaya, cirujano ortopeda asesor en Salud de la Alcaldía Municipal, el edil capitalino Ricardo Álvarez, asimismo, jóvenes de Casa de Esperanza, Torch Missions y Corporación Internacional de Restauración (IRC).
Desde las 8:00 de la mañana en punto del sábado anterior, los integrantes de estas organizaciones comenzaron su misión.
Por mientras los muchachos trabajaban en clavar la madera de lo que sería su nueva casa, doña Crucita aguardaba pacientemente en el cuarto de su compañero, sentada a su lado como lo hace todos los días.
Los recuerdos de lo que fue de sus años mozos, fue la plática para matar el tiempo de espera.
Los dos longevos conversaban de las vivencias cuando, muy enamorados, comenzaron a formar una familia.
Pero la conversación por un momento se volvió desagradable pues, como toda mujer enamorada, doña Crucita trajo a su memoria aquellos tiempos en que a don Celestino le "llovían" las mujeres.
"Es que él me ve como hermana, si anduvo con dos muchachas bien jovencitas", comentó con un tono molesto y de celos doña Crucita.
Nueva casa
El reloj marcó las 12:00 del medio día, la casa ya estaba terminada en cuatro horas.
Y es que de repente el enojo quedó atrás al ver su nueva casita de madera.
Sin pensarlo dos veces y como niños con juguete nuevo, don Celestino y su compañera fueron a ver cómo había quedado.
"Es una bendición de Dios todo lo que hemos recibido, gracias a todos porque nos han ayudado a nosotros que somos unos viejitos", manifestó con una gran sonrisa don Celestino.
Las viejas y podridas tablas de madera quedaron en el pasado. La vivienda fue construida con madera nueva.
Mark Connell, de Torch Missions, manifestó que ahora los dos ancianos estarán más cómodos.
Los envejecidos pies de doña Crucita ya no se empolvarán más, pues ahora su nueva vivienda cuenta con piso de madera; asimismo, con dos puertas, una ventana y una rampla de madera en la salida, para que no tengan ningún inconveniente al salir. Mario Zelaya declaró que desde el primer momento en que conoció del caso de esta humilde pareja de longevos, decidió aportar su granito de arena.
"Es un gusto ayudar a este tipo de personas, no dudé ni un segundo en comunicarme con mis amigos de estas organizaciones y el alcalde pues también no dudó en aportar con la obra", afirmó.
Hoy don Celestino y su compañera ya podrán dormir dignamente y con más comodidad.
Las noches de frío que pasaron por varias décadas, quedarán atrás.
Aunque al principio a don Celestino no le parecía la idea de abandonar aquel cuartito en el que ha permanecido por años, ahora sí está convencido de que en su nueva casa estará mejor.
Al preguntarle si se mudará, con una sonrisa de oreja a oreja manifestó que sí.
"Ya miré bien y está bien bonita, vamos a estrenarla", dijo.
Las múltiples bendiciones han llegado en la vida de estos dos ancianos pues se han robado el corazón de personas hondureñas y extranjeras que desde de inmediato, al conocer por este rotativo la historia de los abuelos, dijeron presente para contribuir con la noble causa.
Gracias al gesto solidario, hoy esta pareja de ancianos ha recibido asistencia médica, odontológica y oftalmológica.
Asimismo, las aportaciones han sido monetarias y muchos también han colaborado con alimentos, ropa, artículos de uso personal y hasta electrodomésticos.
La cadena solidaria aún no se ha roto, pues las aportaciones siguen llegando a este rotativo para doña Crucita y don Celestino.
* Aportaciones: Usted puede colaborar con esta causa trayendo sus donativos a diario EL HERALDO, bulevar Los Próceres, frente al Pani. Asimismo, está disponible la cuenta 1203254964 de Banco Atlántida.