Honduras
Después de 53 años de estar juntos y de vivir en condiciones inadecuadas, hoy sus vidas han dado un cambio radical.
Las incontables noches de frío se terminaron para los ancianos capitalinos que se han robado el corazón de las personas: doña Crucita y don Celestino.
Su historia movió los hilos de la solidaridad y gracias a eso ya cuentan hasta con una vivienda digna para pasar los días que les restan de vida. La sonrisa de los dos fue el fiel reflejo de lo agradecidos y contentos que están por tener una nueva casita.
El alcalde capitalino, Ricardo Álvarez, llegó ayer por la mañana para conocer a esta pareja de longevos y, a la vez, dar por inaugurada la obra. Gracias al gesto solidario a título personal del alcalde, el doctor ortopeda asistente en salud de la comuna, Mario Zelaya, y la misión Casa de Esperanza, las tablas carcomidas que cobijaron a esta pareja quedaron en el recuerdo.
"Primero quiero rendirle el sombrero a EL HERALDO por esta campaña que ha logrado cambiar la vida de esta pareja que no ha podido vivir con dignidad. Gracias a mis amigos de estas misiones evangélicas norteamericanas que nos apoyaron con la construcción de la casa", manifestó Álvarez.
Asimismo, el doctor Zelaya declaró que al conocer la historia y la situación precaria en que dormían doña Crucita y don Celestino, no dudó en buscar los medios para mejorar sus condiciones de vida.
Mano solidaria
Y es que los artífices de la casita nueva para estos humildes ancianos son también los jóvenes de Torsh Missions, Casa de Esperanza y Corporación Internacional de Restauración.
En cuatro horas levantaron paredes de madera nueva, colocaron el techo de lámina de zinc y las puertas.
La misión de construir más viviendas para personas de escasos recursos aún no termina, pues para los próximos meses los integrantes de Torch Missions junto a Erick Amador, secretario privado del alcalde, aumentarán la labor a favor de los más necesitados.
Por otra parte, doña Crucita, recostada en su cama dio las gracias a todos por su nueva casita.
"Está bien bonita, gracias a ustedes porque nosotros cómo", comentó en voz baja.
Don Celestino también expresó su gratitud y bendijo a todos los que les han ayudado.
Pasan los días y las donaciones continúan llegando a este rotativo.
* A los donantes: Doña Crucita y don Celestino dan las gracias a todas las personas de buen corazón, hondureños y extranjeros que han aportado su granito de arena para mejorar sus condiciones de vida.