Honduras
Parecían una pareja de novios listos para su primera salida.
"Con esta blusa nueva me veo más blanquita", esta frase resumió la alegría de doña Crucita, quien sin esperar mucho pidió al equipo de EL HERALDO que le ayudara a ponerse la ropa que le envió un grupo de damas capitalinas.
La blusa color fucsia le quedó a la medida al igual que la falda, pero lo mejor era su rostro, que por primera vez en muchos días irradiaba felicidad.
Junto a ella, en su nueva casa, don Celestino tampoco podía ocultar su alegría al verse tan elegante, con una camisa manga larga y un pantalón nuevo que también forma parte de un lote de ropa, pañales, colchas y leche, que un grupo de damas capitalinas trajo de manera anónima a las oficinas de EL HERALDO.
Don Celestino y doña Crucita estaban guapísimos, como en el tiempo de sus mocedades. Tanto que él hasta aprovechó para darle un abrazo a su compañera, gesto que a ella le causó mucha gracia. "Estamos muy viejos para eso", bromeó doña Crucita.
Las muestras de generosidad y solidaridad que el pueblo capitalino ha expresado a esta pareja de ancianitos no se detienen.
Desde que EL HERALDO reveló la situación deplorable en que vivía esta pareja, las ayudas no han dejado de llegar a este rotativo. Igual, las llamadas de personas e instituciones que desean sumarse a esta causa no han cesado.
Nuevos vestidos
Ayer, desde tempranas horas, el equipo de EL HERALDO se trasladó a la vivienda de estos abuelos consentidos, para llevarles ropa nueva, víveres, frazadas, pañales desechables, entre otras ayudas que los capitalinos les continúan enviando.
La intención era cambiar y poner elegantes tanto a don Celestino como a doña Crucita con los vestidos nuevos.
Para la ancianita de 86 años, se eligió una blusa color fucsia y una falda estampada amplia. Una vez vestida, se le cepilló su blanco cabello y se le recogió en una cola de caballo.
"Cuando estaba más joven me gustaba usar faldas pachucas. Y si vieran que mata de pelo tenía, me llegaba hasta la cintura, ahora solo me han quedado unas cuantas hebras", comentó, recordando aquellos tiempos cuando se "acicalaba", para que el amor de su vida la viera hermosa.
Don Celestino no se quedó atrás y lució elegantemente vestido con una camisa manga larga amarilla de finas rayas y un pantalón negro, él también se dejó peinar su pelo gris.
"Muchas gracias por estas ayudas que gente muy buena nos manda. ¡Quién dice que a los viejos no nos gusta estrenar y que nos pongan guapos!", comentó con una sonrisa de niño travieso.
La historia de esta consentida pareja no termina aquí, las sorpresas siguen llegando y las manos solidarias se siguen extendiendo en una enorme cadena que parece no tener fin.
En apenas dos semanas sus vidas han dado un giro de 360 grados.
La situación precaria en la que vivían y que los mantenía enfermos y tristes ha quedado atrás. Ahora, gracias a las donaciones de decenas de hondureños solidarios, los esposos tienen una mejor calidad de vida.
* Nueva vida: A don Celestino y doña Crucita se les ha construido una vivienda nueva para que vivan felices, también siguen recibiendo la solidaridad del pueblo capitalino.