Honduras
Las autoridades del Cuerpo de Bomberos mostraron ayer su preocupación ante la alarmante cifra de incendios forestales registrados en los primeros dÃas del año.
Y la preocupación no es para menos. Pese al clima frÃo que ha imperado en la capital la mayor parte de enero, y que aún no es temporada seca, ya se reportan 102 incendios; 85 en zacateras y 17 forestales considerables.
"A pesar que la gente sabe de la sequÃa que estamos enfrentado, no hay conciencia de la magnitud del problema y la mano criminal del hombre sigue destruyendo el bosque y las fuentes de agua", comentó Carlos Cordero, comandante del Cuerpo de Bomberos.
La alarmante cifra de incendios forestales en la capital representa un promedio de cuatro siniestros por dÃa.
Zona vulnerable
Pero lo que más atormenta al cuerpo de socorro es que los pirómanos ya han tocado lo más endeble de la ciudad, que es El Picacho y El Hatillo.
Estas zonas que producen agua y abastecen al 30 por ciento de la población capitalina han sido vÃctimas en cuatro ocasiones.
"El sector de El Carpintero, Valle de ángeles, Santa LucÃa y toda la parte de El Chimbo han sido devorada nuevamente por las llamas", detalló Cordero.
El comandante explicó que ha llegado a la conclusión que se trata del fenómeno de presión sobre la tierra, es decir que están quemando los bosques capitalinos para hacer lotificaciones.
Asegura que no han habido temperaturas extremas que provoquen un incendio, por lo que responsabiliza a la mano criminal del hombre.
El siniestro más reciente fue el que acabó con el verdor del cerro El Brujo, a inmediaciones de las colonias El Sitio, Estados Unidos y el anillo periférico.
Aunque los bomberos no contabilizan aún la cantidad de hectáreas consumidas hasta el momento, el incendio de este cerro fue de grandes proporciones.
La preocupación de las autoridades de este ente de socorro es evidente, ya que la crisis de agua podrÃa agudizarse.
Lo alarmante es que de los incendios forestales, el 90 por ciento de siniestros se han producido en el Distrito Central, justo donde el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) decretó un estado de emergencia de agua y mantiene serios racionamientos en el servicio.