Honduras
La meta es lotificar hasta el más mínimo espacio de tierra.
Cada casucha, levantada con madera, ramas y hasta plástico, significa que el terreno ha sido vendido a algún incauto que pagó entre 2,500 y 3,000 lempiras, aunque otros aseguran que se ha llegado a pagar hasta 6,000 lempiras.
Se trata de un negocio redondo que durante ocho años ha sido ignorado por las autoridades de la alcaldía capitalina que a esta altura ni siquiera saben si los terrenos que conforman una extensa área verde de Loarque le pertenecen al municipio.
Los invasores de oficio, que manejan a su antojo al menos 15 mil lotes en la zona conocida como La Barranca y Las Mesas, entre las colonias Loarque y Altos de Santa Rosa, han encontrado una mina de oro.
Si venden 15,000 lotes a 3,000 lempiras, el negocio puede superar los 50 millones de lempiras que llenarán sus inescrupulosos bolsillos.
Nadie sabe de quiénes se trata; según algunas personas que han caído en las redes de esta compraventa sin documentos, son 20 y siempre están armados.
Se menciona como propietario a una persona de nombre Alejandro, que también se ha dedicado a invadir terrenos en el sector de Amarateca. Ahora los vecinos se preguntan si parte de las ganancias van a parar a los bolsillos de políticos o de autoridades municipales, porque aparentemente actúan en la más completa impunidad.
La zona parece minada de casuchas, el terreno está dividido en secciones, el acceso es solo por la Santa Rosa.
En la etapa donde el terreno es más plano hay hasta un improvisado campo de fútbol.
Los aproximadamente dos mil residentes se ocultan ante las cámaras, pero los vecinos de las colonias aledañas confirman que familias enteras -entre las que hay niños- viven en condiciones deplorables, sin acceso al agua, energía y mucho menos alcantarillado sanitario.
Jugosas ganancias
El trato se hace luego de pagar la cuota que sirve para "apartar" el terreno.
No hay recibo y, según algunos afectados, al comprar solo les pidieron estacas. Los que no las llevaron, las descombraron de los árboles que había en la zona.
"Hace algunos meses me vendieron un lote a la orilla de la calle a 6 mil lempiras, pero ellos mismos me indicaron que debíamos vigilar el terreno porque si no podíamos perderlo; lo mismo le ocurrió a mi hermana, ahora estamos a la buena de Dios", dijo un poblador (se omite el nombre para evitar represalias).
Estas personas están bien organizadas, tienen hasta una oficina con aire acondicionado, como cualquier lotificadora de prestigio.
Ahí reciben los pagos en efectivo de miles de incautos que han caído en la trampa.
Aunque el proceso les parece extraño, la necesidad de tener un terreno propio y la misma ignorancia les hace ceder y entregar cada centavo al supuesto vendedor del patronato que funge como secretario.
Muchos como Rodrigo (nombre ficticio), un capitalino que ya pagó seis mil lempiras por su terreno, siguen esperando el recibo y temen haber perdido su dinero.
Vecinos intimidados
El problema no es nuevo. Los pobladores de las colonias Santa Clara, Santa Cecilia y Altos de Santa Rosa temen que las labores que estas personas realizan con la maquinaria por las noches afecte a largo plazo sus viviendas.
"Hacemos un llamado directo a las autoridades municipales para que interpongan sus buenos oficios y realicen una investigación para conocer quiénes son los verdaderos dueños. Ya nos da miedo, quién sabe qué clase de gente sea esa", dijo una vecina de la colonia Santa Clara (omitimos su nombre como medida de protección).
Y es que la meta es devastar el cerro para lotificarlo palmo a palmo.
La zona ya cuenta con tres etapas en las cuales se han abierto varias calles.
El temor de los vecinos de las colonias aledañas es que la zona se llene de viviendas y se convierta en una bomba de tiempo donde reine la inseguridad, con peligro de deslaves y contaminación a causa de la ausencia de alcantarillado sanitario y agua potable.
Los vecinos de Loarque y zonas aledañas acusan a la Alcaldía por la falta de voluntad para resolver el problema.
Afirman que están dispuestos a luchar para que la extensa área verde sea declarada zona protegida y pueda ser reforestada.
"Creemos en la buena voluntad del señor alcalde para que nos ayude, pero debe actuar ya, estas personas nos quieren quitar lo poco de espacio verde que tenemos, pero no nos vamos a dejar. Si es posible haremos un frente común para defender esos predios", dijo Luis Ramos (nombre ficticio), residente de Loarque.
Tibias medidas
Ante la promesa de las autoridades municipales de hacer una inspección en la zona para buscarle solución al problema, el equipo de EL HERALDO fue en busca de respuestas, pero estas fueron a medias, igual que ha ocurrido durante ocho años.
La regidora municipal Doris Gutiérrez, quien parece ser la única a quien le interesa el tema, dijo que ayer se envió un equipo de ingenieros a la zona, una declaración que este rotativo no pudo constatar.
"Hemos establecido comunicaciones con la unidad de Tenencia de Tierras, quienes estarán enviando (ayer) a un grupos de ingenieros al lugar para que levanten un informe y comiencen a investigar quiénes son los legítimos dueños de esas tierras".
En caso de que exista un propietario, la lotificación es ilegal porque no reúne las condiciones básicas para hacerla habitable. Según la regidora, el lunes se presentará un informe para que "las autoridades correspondientes procedan de oficio", concluyó.