Honduras
La pequeña Nelsin Dariela LaÃnez, de siete años, demuestra en cada nota de 100 por ciento su interés por superarse.
Las chancletas gastadas y un poco grandes que parecieran ser de su hermana mayor, y una vieja bolsa de papel en la que carga un cuaderno, solo reflejan la extrema pobreza en la que vive.
Aunque no tiene un par de zapatos ni una mochila para asistir a clases, esta pequeña, alumna del primer grado de la escuela Juan Lindo, localizada en la lejana comunidad de San Antonio de Padua, Choluteca, no desiste de sus sueños de estudiar.
Su sacrificio incluye además un largo camino de 30 minutos que recorre cada mañana desde el caserÃo Los Ranchos hasta la escuela.
Y es que en esta inhóspita comunidad del sur del paÃs, los padres de familia apenas y consiguen para alimentar a sus hijos y con mucho esfuerzo los envÃan a la escuela.
La mayorÃa de los niños calzan chancletas de hule. Otros incluso no tienen uniforme completo.
Milagro divino
La jornada de clase estaba a punto de terminar, pero una inesperada visita llegó a la puerta de la escuela.
Por primera vez, La Maratón del Saber de EL HERALDO revivió la esperanza de estos niños. Gracias a lo aportes de empresas e instituciones patrocinadoras, pudimos equipar con mochilas y útiles escolares nuevos a más de 75 niños.
"Yo siempre he leÃdo EL HERALDO y miraba con asombro las escuelas beneficiadas. Yo decÃa ‘ojalá algún dÃa nos den la sorpresa’ y ese dÃa llegó. Es como un milagro de Dios", dijo emocionada la maestra Selenia Patricia Aguilera.
Los niños saltaban de la emoción al recibir sus nuevos cuadernos, entre ellos Nelsin, quien era la primera vez que tenÃa una mochila entre sus manos.
A dos meses de haber iniciado clases, el 98 por ciento de los alumnos de este centro carecÃa de los útiles escolares necesarios para recibir el pan del saber.
El ejemplo
El sacrificio para ahuyentar la deserción en su pequeña escuela es digno de admirar. La profesora Selenia Aguilera se ha convertido en la única esperanza de superación para los niños de la escuela Juan Lindo. Ella es la encargada de impartir las clases a los seis grados.
Para lograrlo, prácticamente se ha ido a vivir a la aldea, ya que ella reside en Choluteca Mientras en su hogar le esperan cada 15 dÃas su esposo y sus tres pequeños hijos, ella debe dejarlos para cumplir su misión de educar.
Pero ese enorme grado de compromiso es bien recompensado.
Los niños, dentro de sus enormes carencias y necesidades, asisten puntualmente a clases. Por ser multigrado, ha organizado dos jornadas de clases.
Por la mañana asisten 30 alumnos de primero, tercero y quinto grado, y en la jornada vespertina se encarga de los 26 estudiantes de segundo, cuarto y sexto año de primaria. Y una voluntaria del pueblo se encarga de impartir clases ad honórem a 15 pequeños de prebásica.
La escuela Juan Lindo está conformada por cuatro salones, dos de ellos destinados para impartir clases, funciona desde los 80.