Honduras
El Niño sigue haciendo de las suyas en la capital.
Este fenómeno de la naturaleza está dejando a su paso una histórica sequÃa que amenaza a la población que recibe el preciado lÃquido dos veces por semana y, en casos extremos, debe abastecerse por medio de carros cisternas.
Pero lo que muchos se preguntan es de dónde viene esta agua. Si reúne los requisitos de calidad y si es apta para el consumo humano.
La primera respuesta es sencilla: el vital lÃquido que los 250 comerciantes han convertido en negocio es obtenido en los tres llenaderos del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) y varios pozos privados.
Estos están ubicados en la colonia Divanna, Los Laureles y ToncontÃn, y próximamente el SANAA habilitará, después de dos años sin funcionar, el de Loarque.
Actualmente el SANAA tiene inscritos 250 aguateros que se encargan de abastecer del preciado lÃquido a unos 50 mil hogares (unos 500 mil capitalinos) que no están dentro de la red de distribución.
Temporada alta
Nohemy Rosales, administradora del llenadero de la Divanna, manifestó que estos meses son considerados como temporada alta y la demanda por parte de los aguateros ha incrementado.
"A este llenadero de la Divanna vienen a diario como 30 unidades. Entre esa flota vienen unas 130 veces, quizás cada uno llena cinco veces al dÃa. Hemos visto que en estas últimas semanas ha aumentado la demanda y sabemos que es por la crisis de agua porque la población que está conectada al SANAA recibe dos veces al dÃa el servicio", afirmó.
El horario habitual de atención en estos llenaderos, especÃficamente de la Divanna y ToncontÃn, es de 7:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, y hasta las 3:00 PM en Los Laureles.
Sin embargo, en esta temporada que es considerada alta, abren una hora antes, es decir a la 6:00 de la mañana.
Los comerciantes compran el preciado lÃquido para venderlo directamente a clientes o por barriles, que con esto hacen clavos de oro porque compran el barril a 2.75 lempiras y lo venden hasta 40 lempiras.
El SANAA vende a cinco centavos el galón y cada barril contiene 55. La mayorÃa de carros cisternas tienen una capacidad de almacenaje de cuatro a seis mil galones.
Entre la clientela de los llenaderos también se encuentra la AlcaldÃa Municipal y en este mes ha incrementado su programa Agua para Vivir, de 15 a 18 carros cisternas, en parte por la alianza que ha hecho con el SANAA y el crecimiento de la lista de zonas que ya no reciben agua potable de la red de distribución.
Abastecidos por las represas
El agua que comercializan los aguateros debe reunir condiciones óptimas para el consumo humano.
Las autoridades del SANAA aseguran que el agua que venden ellos a estos comerciantes es de calidad, ya que los llenaderos de la colonia Divanna y Los Laureles son abastecidos a través de tuberÃas directamente de la represa Los Laureles.
Y el llenadero de ToncontÃn recibe agua del embalse La Concepción. Estos tres cuentan en sus respectivas instalaciones con más de cuatro válvulas y desde luego, según las autoridades, el agua que suministran ha sido tratada y potabilizada en las represas.
Entretanto, cientos de capitalinos denuncian que muchas veces el agua que reciben no es potable.
Al respecto, Ricardo Velásquez, subgerente del SANAA, detalló que hoy en dÃa exigirán más que nunca que los comerciantes cumplan con los requisitos sanitarios para vender agua a los capitalinos.
"Estamos exigiendo a aquellos carros cisternas, inclusive que no son propiedad del SANAA pero que nos compran el agua, que tengan su registro sanitario. Eso es importante para que el agua llegue a los lugares en óptimas condiciones y calidad", afirmó.
Sin embargo, el subgerente aclaró que es difÃcil regular el vital lÃquido después que es comprado en los llenaderos.
"No podemos asegurar la calidad posteriormente, porque hay un manipuleo del agua después que se entrega hasta el llenado de pilas de cada uno de los usuarios, sobre todo en aquel lugar donde no reciben agua, pero en ese sentido sà nos estamos asegurando como SANAA de que ese servicio sea óptimo", detalló.
Y es que algunos de los requisitos que deben cumplir los propietarios de vehÃculos cisternas para ser inscritos en los llenaderos del SANAA son: certificado de operación de la Dirección General de Trasporte y SecretarÃa de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi), copia de licencia sanitaria de transporte vigente, copia de revisión sanitaria, pago por la cubicación del vehÃculo cisterna y cumplir con el reglamento establecido por la institución.
En la capital también existen pozos privados que venden el preciado lÃquido a los comerciantes de carros cisternas y uno de los que tiene mayor demanda es el de la colonia El Carrizal.
Estos pozos privados también se han convertido en una opción para la población que se siente asfixiada por la sequÃa.