Honduras
Su vieja estructura infunde temor en los vecinos de las viviendas cercanas. Una casa abandonada en colonia La Esperanza, se ha convertido en un verdadero problema para los pobladores de la zona.
Los afectados aseguran que las ruinas de la vieja casa se han convertido en un botadero de basura, urinario público y en escondite de delicuentes.
"Estamos cansados de estar soportando esa suciedad, los olores son insportables, ya ni siquiera podemos pasar por ah۪̉, dijo Mauro Soto, un vecino de la zona.
Los denuciantes aseguran que han buscando por todos los medios a los propietarios del inmueble para exigirle que se ocupe de él, pero hasta el momento no han logrado nada.
Reina la suciedad
"Algunos vecinos inescrupulosos dejan ahà bolsas de basura, convirtiendo el lugar en una especie de crematorio. Hasta perros muertos han tirado ahÃ, no tienen conciencia", relató molesta una capitalina que reside en la zona.
Este no es el único problema, el temor que se ha despertado entre los pobladores debido a la ola de asaltos que ha aumentado en el sector, forma parte del gris panorama.
"Pedimos a las autoridades de la AlcaldÃa Municipal que envÃen una cuadrilla de inspección a esa casa y que obliguen a su dueño a sellar las puertas o ya de perdidas demolerla", continuó la denunciante.
Este problema es repetitivo en la ciudad. Zonas como el Guanacaste son una especie de cementerio de casas abandonadas y en ruinas que son botadero de basura y escondite de malvivientes.
Los afectados solicitan a las autoridades que se tomen las medidas necesarias para evitar este tipo de problemas que afectan la salud y la seguridad de la población.
El problema de viviendas y edificios abandonados, proliferó tras el paso del huracán Mitch y, aunque ya se cumplen casi 12 años, las autoridades no han hecho nada por liberar el ornato de la ciudad de estas viejas edificaciones.
La prueba más fehaciente del desastre es la primera avenida de Comayagüela, donde el rÃo Choluteca, sepultó edificios, dejándolos inservibles, durante el paso del devastador huracán que sacudió al paÃs en 1998.
"Rogamos a las autoridades que nos escuchen, esto es un desastre, a mi hijo lo asaltaron el otro dÃa unos sinvergüenzas, es indignante ni en su cuadra está seguro uno en esta ciudad", dijo Margarita Turcios, otra vecina de la zona.