Honduras
Que los 180 millones que se invierten en emergencia sean destinados a obras de prevención y que se aplique la ley para controlar las obras de construcción en la ciudad, propone el presidente del Colegio de Arquitectos de Honduras (CAH) Dino Rietti.
El profesional, en compañía de Gines Suárez, asesor en Gestión de Riesgos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, hacen una radiografía sobre la vulnerabilidad de la ciudad.
Las apreciaciones de ambos expertos, giran en torno al crecimiento desordenado de la ciudad, que es quizá el principal causante de los desastres y advierten que es momento de que se aplique toda la reglamentación necesaria en materia de construcción que conlleve a un crecimiento formal de la ciudad.
"Ya es momento que se aplique esa normativa linda que existe en el país. El funcionario público debe conocerla y aplicarla, muchas veces la tienen en sus oficinas pero no la leen", dijo.
El arquitecto pone como un ejemplo la Ley de Ordenamiento Territorial, que reúne todas las cualidades para solucionar este problema.
La propuesta de Rietti gira alrededor del mejoramiento de los barrios ubicados en el centro de la ciudad.
"El centro de la capital ha decaído, la mayoría del crecimiento poblacional se ha dado en las periferias, lo que se debe hacer es revitalizar el centro, que ya cuenta con todos los servicios básicos para vivir, en lugar de hacer grandes urbanizaciones en las afueras".
Otra de las alternativas es la construcción de edificios multi familiares de varios pisos.
Por su parte, el geólogo Suárez, estima conveniente que se defina un Plan de Ordenamiento Municipal y que los requerimientos para obtener permisos de construcción sean más estrictos, donde se incluya un estudio de riesgo en cada lotificación.
Kasandra
Partiendo de lo que ocurrió en la residencial Kasandra, Rietti
es la opinión que el principal problema de la capital sigue siendo el agua. El arquitecto afirma que la compañía urbanizadora cumplió con todos los requerimientos para la construcción del proyecto habitacional, pero las urbanizaciones que se encuentran en la parte alta tienen un mal manejo del agua, que termina por caer en la zona, afectando a El Chile y las colonias ubicadas en la parte baja.
Gines Suárez, quien realizó inspecciones en la zona, estima conveniente que se realice un dragado en la parte baja de la quebrada, ya que el sedimento, arena y piedra, ha reducido su cauce.
Además es necesario mejorar los sistemas de drenaje, que a su juicio son el principal causante de derrumbes.
Ambos coinciden en que se debe evitar realizar estudios costosos no solo en su realización, sino en su ejecución, a sabiendas de que no podrán ponerse en marcha por falta de presupuesto.
La parte humana
"Evacuar a las personas de sus hogares no es la solución a este problema", afirman ambos expertos. Según ellos, los procesos de reubicación deben realizarse después de un largo consenso planificándolo bien.
Pues si ofrecen opciones de vivienda que no satisfacen las necesidades de las personas, estas venderán las casas y regresarán al sitio del que fueron evacuadas.
Este fenómeno se da, según Suárez, no porque las personas no están conscientes de que viven en una zona de riesgo, sino porque lo vital pare ellos es tener un trabajo que garantice el sustento de sus familias. El experto asegura que una buena alternativa al momento del desatre es buscar la ayuda de vecinos solidarios que alberguen en sus hogares a las familias evacuadas.
Las medidas a corto plazo que sugieren son: Ordenar las evacuaciones no solo determinando dónde se van alojar durante la emergencia, sino pensar en reubicaciones permanentes.
Crear alertas tempranas con evacuaciones preventivas, no esperar a que ocurra el desastre. Y a mediano plazo ejecutar obras de mitigación, como parte preventiva.