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El 60% de Cesamos con daños en su infraestructura

A un año y medio de que EL HERALDO expusiera la calamitosa situación, los centros de salud agonizan en medio del abandono.
15.08.11 - Actualizado: 15.08.11 10:54pm - Redacción: redaccion@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

La espera en los inseguros y viejos portones del centro de salud de la colonia Villa Nueva parece eterna. Pero es el pan de cada día para capitalinos como doña María García de 34 años, quien sabe que debe llegar dos horas antes de que comiencen a apuntar a los pacientes si quiere obtener consulta.

Ayer una fuerte tos y fiebre, hizo que la humilde mujer fuera en busca de salud a ese Cesamo localizado al oriente de la capital y en medio de la interminable fila sentía que se ahogaba a causa del hacinamiento y la falta de ventilación, lo que complicó su malestar. Por si fuera poco, antes de ingresar, tuvo que pagar un impuesto de guerra para tener acceso a la salud, pues la zona es altamente insegura.

Al centro asistencial, que luce descuidado y con severo deterioro en bancas, paredes y techo, se le ha pagado una plaga más: la delincuencia. En dos años, ha sido víctima de los ladrones, en al menos seis ocasiones.

Sin mejoría

Lo que ocurre en el Cesamo de Villa Nueva, fundado en 1997, lo padece al menos el 60 por ciento de los 64 centros de salud de la capital. Paredes agrietadas, techos donde se filtra la humedad, daños en las tuberías de aguas negras, hacinamiento y ahora la delincuencia, conforman el denigrante escenario donde reciben atención miles de capitalinos de escasos recursos.

Hace un año y medio, EL HERALDO publicó una radiografía de las unidades de atención sanitaria del Distrito Central y a la fecha poco o nada se ha hecho para recuperarlos.

Las mismas autoridades de la Región Metropolitana de Salud reconocen esta calamitosa situación, pero se limitan a decir que no hay presupuesto para atender las viejas estructuras.

Basta con asistir a una sola consulta para darse cuenta del calamitoso estado de este Cesamo: paredes destruidas, techos donde se filtra la humedad, sanitarios insalubres y la contaminación que está a la orden del día.

Algo parecido ocurre en el centro de salud de Las Crucitas, donde los problemas de ventilación y la falta de agua potable más bien aumentan las enfermedades.

Un rosario de problemas

En su desesperación por recuperar su salud, más de 60 mil capitalinos de al menos 44 colonias y 12 zonas rurales, exponen su vida en el vetusto centro de salud Odilón Renderos del populoso barrio Villa Adela.

Aparte del descuido en el que se encuentran sus viejas estructuras que datan 1961, un enemigo silencioso llamado pestilencia se impregna en el ambiente del Cesamo proveniente de las contaminadas aguas del río Choluteca.

Según los empleados del centro de salud de Villa Adela, las tuberías de aguas negras han sido reparadas en varias ocasiones pero al poco tiempo vuelven a colapsar.

Claudia Navarro, administrado del centro de salud, asegura que las condiciones denigrantes de hacinamiento en las que atienden de lunes a sábado a más de 500 pacientes en doble jornada, son la piedra en el zapato de los empleados del centro.

Los malos olores, las filtraciones de agua, el tanque cisterna que nunca sirve y la falta de espacio en archivo, se suman al problema.

"Hemos enviado varias notas a la Secretaría de Salud y al Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), para que nos ayuden en algunas reparaciones pero al parecer no tienen interés en ayudarnos"‚ dijo Navarro.

Según Victorina Aguirre, una enfermera que tiene 28 años de laborar en el centro, la situación se empeoró con el paso del huracán Mitch en 1998.

"Desde ese año las autoridades nos prometieron trasladarnos a un lugar más seguro y en mejores condiciones, pero seguimos esperando", afirmó.

En el centro de salud de El Reparto, no hay ni siquiera dónde sentarse. "No contamos con un lugar en donde ser atendidos en buenas condiciones, en algunos de los casos tenemos que hacer usos de gradas para esperar nuestro turno", dijo Carmen Torres, una paciente.

Pero, ¿cuál es la respuesta de las autoridades?

Salomón Sorto del Cid, director de la Región Metropolitana, asegura que en su gran mayoría los centros de salud enfrentan problema de infraestructura pero el mal mayor es la falta de presupuesto.

"Estamos conscientes de los problemas que hay en varios Cesamos, algunos no cuentan con sus propios terrenos, como lo que ocurre con el de El Chile, que opera en una casa alquilada", detalló.

La respuesta de Sorto es la misma que la de los demás directores de los Cesamos, a la que le suman la falta de interés de las autoridades de la Secretaría de Salud.

"Trabajar día con día con las limitantes a las que no vemos expuestos no es fácil, aquí solo tenemos un cinco por ciento de medicamentos en la farmacia y problemas de toda clase", dijo Elvia Ardón, directora del centro de salud de la Villa Nueva.

Y es que el panorama no es alentador. La mayoría de las unidades de salud no solo atienden a los habitantes de la zona en que están ubicadas, también su periferia incluye a más de 20 colonias a su cargo. Si los escasos 64 que hay, tuvieran que atender a los 1.5 millones de capitalinos, colapsarían en espacio, en personal médico y en medicamentos, pues cada uno debería atender a 23,809 capitalinos.

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Empleados y pacientes del centro de salud Manuel Larios, de El Manchén, conviven a diario bajo techos por donde se filtra la humedad y hay fuga de aguas negras. El cielo falso está a punto de ceder.
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