Honduras
La vida de los capitalinos que llegan a jugar a un polvoriento campo de fútbol del barrio El Manchén, pende de un hilo.
Los futbolistas, adultos y niños que llegan a jugar potras a diario, se exponen a caer al vacío en una pendiente que solamente está protegida por una hilera de llantas viejas que funciona como un cerco improvisado.
Los vecinos de la zona piden ayuda a las autoridades de la Comisión Nacional Pro Instalaciones Deportivas (Conapid), hacer algo por estas canchas, que constituyen el único espacio de esparcimiento para centenares de jovencitos que residen en ese populoso barrio.
Además del mal estado del campo, los jugadores se exponen al polvo y a sufrir un accidente que les podría costar la vida.
El campo queda en una pendiente, que también tiene un cerco de llantas que es la única protección de los futbolistas.
Los pobladores han solicitado además la ayuda del alcalde capitalino, Ricardo Álvarez, quien ha inaugurado varias canchas deportivas durante su gestión.
"Rogamos a las autoridades que nos ayuden, antes que ocurra un accidente. Solo queremos un espacio para que nuestros hijos practiquen deporte y deseamos que sea un lugar seguro", dijo Noel López, un capitalino que se encontraba en el lugar.