Honduras
Unas 24 horas después de celebrar su día, los niños decidieron poner en práctica el mágico mensaje de Diego Torres “pintarse la cara color de esperanza y mirar el futuro con el corazón”.
Y es que unos 250 alumnos de varias escuelas públicas y privadas de la capital y de los centros del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Ihnfa), renunciaron ayer, públicamente, a todo juguete que promueva la violencia y en un acto simbólico de repudio, enterraron gran cantidad de ellos, en la media ubicada al final del bulevar Morazán.
En la actividad participaron las escuelas líderes en el tema: Escuela Paraguay, Uruguay, José Trinidad Reyes y la Happy Summer.
Las pistolas, fusiles, espadas, juegos de combate, vistas coleccionables de programas agresivos y resorteras, fueron entre muchos juguetes que quedaron un metro bajo tierra.
Sin limitantes
Pese a sus capacidades físicas especiales, Carlos Antonio Pastrana, un niño de 16 años que acude a los programas del Ihnfa, se sumó a la caminata de más de un kilómetro de distancia, organizada por la Organización no gubernamental Cultura de Vida y que inició desde las instalaciones del parque de pelota Lempira Reina, hasta el final del bulevar Morazán.
“Queremos una Honduras sin violencia... Queremos una capital sin violencia”, repetían al unísono los pequeños.
El mensaje
Esta es la decimasegunda edición del entierro de los juguetes que incitan a la violencia, que se practica en la capital. En años anteriores también se ha realizado en Choluteca y San Marcos de Colón.
Miguel Aguilar, organizador de la marcha e integrante de Cultura de Vida, comentó que en un acto simbólico, los niños hacen una renuncia pública de los íconos de violencia que han invadido el mundo lúdico por los ojos, los oídos, la boca y hasta por la piel.
También señaló que es un forma de denuncia pública para que los medios de entretenimiento cambien sus contenidos, pues actualmente son insanos y perversos. “Necesitamos que estos medios tengan más respeto por los niños y jovenes”, destacó.
No obstante, uno de los objetivos más importantes de la actividad fue llamar la atención a la sociedad, de que ya es tiempo de “sacudirse” el miedo, salir a las calles y defender el sano crecimiento físico, psicológico y mental de sus hijos para que no sigan siendo un objeto más de la violencia.
Seis años de lucha
Desde el 2002, Cultura para la Vida, viene promoviendo esta actividad en las festividades del Día del Niño.
Año con año, sus organizadores buscan crear una conciencia, tanto en los niños como en sus progenitores, que el hecho de jugar y comprar violencia solo tendrá como resultado un daño terrible de agresividad en los reyes del hogar.
En los seis años consecutivos que llevan realizando este evento, sus autoridades encuentran un tanto difícil medir los resultados hasta ahora obtenidos, pero de algo están seguros es que cada año, más de un niño o padre de familia toma conciencia de lo negativo que representa para sus vidas el convivir con la violencia.
“Los niños van tomado conciencia de que estos juguetes no incitan a nada bueno”, concluyó Aguilar.
La caminata de repudio a los juguetes que promueven la violencia contó con el apoyo del Ihnfa, Foro Nacional de Convergencia (Fonac), Dirección General de Tránsito y la Alcaldía Municipal.