Honduras
La historia no se detiene. Emulando a los primeros tegucigalpenses que poblaron la ciudad, algunos capitalinos mantienen viva la tradición de residir en viviendas de techos entejados que recuerdan la época colonial.
Fieles a revivir ese tiempo, las familias cuyas casas quedaron dentro del centro histórico de Tegucigalpa parecen revivir la historia en cada pared, en cada color. Los techos rememoran la forma de vida de los primeros pobladores de aquel pueblo minero que, según los historiadores, se comenzó a poblar en las faldas de El Picacho en el año 1578.
En alguno de esos techos crece el musgo y enredaderas, que en unos casos cubren parte del entejado. Otros son un blanco fácil para las palomas que, atraÃdas por su frescura, se posan a ciertas horas del dÃa a descansar de sus jornadas de vuelo cerca de la iglesia Catedral.
Desde la emblemática residencia Walter, hoy un edificio de apartamentos en el barrio La Leona, hasta las viviendas ubicadas en las avenidas Jerez y Cervantes, la GalerÃa Nacional de Arte y la Catedral, mantienen sus antiguas estructuras de techos de teja y gruesas paredes de adobe.
Estos recintos, donde nacieron las más prominentes familias capitalinas y se dieron los más relevantes acontecimientos de la vida social, polÃtica y económica, forman parte de la historia de una ciudad que este lunes arriba a su 430 aniversario de fundación y celebra a su patrono, San Miguel Arcángel.