Honduras
Sus imponentes estructuras sobreviven al paso inclemente del tiempo.
Herederos de tres épocas distintas, a los puentes Mallol, SoberanÃa y CarÃas, los une un mismo fin: enlazar a las ciudades gemelas Tegucigalpa y Comayagüela.
Imponentes obras
Su estructura de piedra en forma de arcos ha resistido heroicamente los embates de la naturaleza. El puente Mallol, fue inaugurado en 1816 en honor a Narciso Mallol, el último alcalde de Tegucigalpa, nacido en España.
La magnÃfica obra de infraestructura, fue financiada con las contribuciones de los criollos y mineros de la época y pretendÃa facilitar la comunicación entre Tegucigalpa y un poblado reducto de indios, conocido entonces como Concepción de Comayagüela y que constituÃa la fuerza laboral desde el otro lado del rÃo Grande. Narciso Mallol falleció en marzo de 1822.
Aunque el puente, es sin duda el más emblemático de la ciudad y ha sobrevivido a los embates de la naturaleza, una crecida del RÃo Grande en 1906 derribó dos de los ocho arcos que lo conforman, siendo este el único acontecimiento trágico que registra la historia.
Sus acompañantes
Al Mallol le sigue en antigüedad el puente SoberanÃa, bautizado con ese nombre en honor al centenario de soberanÃa que cumplió Honduras en 1912.
El puente CarÃas, como su nombre lo dice, fue construido durante el perÃodo del presidente Tiburcio CarÃas Andino en 1936. La obra fue edificada con la ayuda de muchos privados de libertad quienes eran obligados a realizar trabajos forzados en ese tiempo.
Estas tres obras de infraestructura hacen referencia a tres acontecimientos y personalidades de la historia del paÃs.
"Hablar de estos tres lugares es hablar de diferentes épocas donde se plasma, en primer lugar, el tiempo de la colonia española, segundo, la personalidad de un presidente y tercero, la celebración de la independencia de Honduras", explicó DarÃo Euraque, director del Instituto Hondureño de AntropologÃa e Historia.
Fortalezas
Los materiales de calidad utilizados para la construcción de estas obras fueron procesados por personas expertas en el ramo de la construcción de aquella época.
El acondicionamiento de los mismos se basó en ladrillos cocinados en los hornos de "Milpa Grande" (El Guanacaste), piedras de las canteras de la Villa de San Antonio, cal, arena, madera y otros materiales que fueron acarreados para levantar la obra en una época donde no se conocÃan las varillas de hierro ni el cemento, ni máquinas para levantar las moles pétreas (bases) que se acomodaron desde el lecho del rÃo Grande o Choluteca.
Son quizá estos materiales forjados con la mano de obra de hombres laboriosos de la época, los que han ayudado para que estas obras sobrevivan a desastres naturales como el huracán Mitch en 1998.
Cuidado y protección
Los tres, además de ser los eslabones históricos que unen a Tegucigalpa y Comayagüela, representan un legado que cada capitalino debe preservar.
Como parte de un proyecto de mantenimiento, autoridades del Centro Histórico de la AlcaldÃa Municipal del Distrito Central, reforzarán estas estructuras.
El costo de mantenimiento en solo pintura para cada puente es entre 40 y 45 mil lempiras anuales y en iluminación la inversión supera los 8 mil lempiras. "Los costos son enormes, no podemos dejar que estos lugares se vean mal ya que son un punto turÃstico para quienes nos visitan", dijo Arturo Suárez, gerente del Centro Histórico de la comuna capitalina.
A pesar de los esfuerzos de la AlcaldÃa, los puentes CarÃas y SoberanÃa se encuentran inundados de puestos de ventas ambulantes que cada dÃa contribuyen al deterioro de su estructura, sin que hasta el momento las autoridades hayan podido hacer algo al respecto.
Estos sitios donde aún se palpa la historia en cada pasamanos, en cada columna y hasta en el movimiento de las aguas del rÃo Choluteca, deben ser centros de atracción de los más de 140 mil turistas que cada año llegan a la capital en busca de sus riquezas.