Honduras
Su legado dentro y fuera de la Iglesia Católica es tan grande que difícilmente podría desaparecer.
Monseñor Héctor Enrique Santos (QDDG) fue un hombre de Dios, humilde y conciliador que logró muchas cosas buenas para la capital.
En gratitud a toda esa trayectoria llena de servicio y entrega al prójimo, las autoridades de la Alcaldía Municipal honraron su memoria con la colocación de una placa de la Hoja de Liquidámbar en Oro en el paseo que lleva el mismo nombre, en el centro de Tegucigalpa.
Y es que la misión del prelado no solo fue fomentar la fe de los católicos, sino también la paz entre los pueblos.
Durante la Guerra Fría logró que las partes se pusieran de acuerdo cuando existía algún conflicto.
Hoy, tres años después de su muerte, los capitalinos tendrán un lugar donde exaltar su memoria.
“Todos conocemos de su historia, de su participación, de su rol en los 70 y los 80, un hombre conciliador, de mucho diálogo, un hombre muy callado en sus acciones, pero que permitió que muchas cosas ocurrieran por el bien de nuestra ciudad capital”, destacó el alcalde capitalino, Ricardo Álvarez.
Asimismo, Raúl Santos, agradeció a las autoridades edilicias por inmortalizar el nombre del ex jerarca de la Iglesia Católica, luego de hacer una síntesis de la prolífica vida del galardonado.
Labor eclesiástica
Por más de 30 años, monseñor Santos tuvo a su cargo la Arquidiócesis de Tegucigalpa y luego fue sucedido por el ahora cardenal Óscar Andrés Rodríguez.
A sus 28 años fue ordenado sacerdote en El Salvador, donde dirigió el colegio salesiano de ese país, por más de cinco años.
En una ocasión presentó su renuncia como obispo de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, pero debido a su humildad y disciplina, la misma fue rechazada por su Santidad el papa Juan Pablo II.
Como presidente de la Conferencia Episcopal recibió al máximo pontífice, en su única visita a Honduras, en marzo de 1983.
Su vida se apagó el 10 de mayo de 2005 a raíz de una crisis respiratoria por el enfisema pulmonar.
El galardón
Desde los años 70, la Municipalidad entrega la Hoja de Liquidámbar en Oro a los ciudadanos e instituciones que se han proyectado en el desarrollo de la capital.
La vieja calle peatonal se ha convertido hoy en día en todo un “Paseo de la Fama”, sin nada que envidiarle al de Hollywood.
A principios de este año, el paseo ha comenzado a poblarse de placas de reconocimiento a grandes personalidades.
A la fecha se han colocado al menos 10 placas, entre las que se estaca la del sacerdote Antonio Quetglas, el ex embajador de Estados Unidos, Charles Ford, la de Aldeas S.O.S y de los Boy Scouts.