Honduras
Recordar a los suyos y elevar una plegaria por su alma fue la motivación de muchos capitalinos que, a pesar del frÃo, se levantaron temprano para llevarles flores y hasta serenatas a sus deudos ayer DÃa de Difuntos.
Decenas de familias que bajaban de sus vehÃculos o llegaban en motocicletas, en taxi y hasta a pie, cargando las flores preferidas de sus seres queridos, abarrotaron los cementerios capitalinos.
Un recorrido por el cementerio de Suyapa, Jardines de Amor Eterno, Santa Anita, General, Jacaleapa y Jardines de Paz Suyapa demostró que la tradición no ha muerto y que a pesar del tiempo las personas no olvidan a quienes dejaron este mundo.
Niños cargando botes de agua para limpiar las lápidas, hombres con palas y machetes para limpiar la maleza y trabajadores con baldes de mezcla se tomaron por asalto los camposantos para dedicar un dÃa a sus seres queridos.
Familias enteras se llevaron a los jardines de paz el almuerzo y, en una especie de tradición mexicana, compartieron con su deudo su comida favorita, en un ambiente de unidad, como si este estuviera presente.
Cada visitante tenÃa su historia: el padre que se fue y no se olvida; la madre que dejó un enorme vacÃo; el amor de la esposa o el esposo y el viaje sin retorno de un hijo que aún quema el alma y hace fluir las lágrimas.
Todas esas historias, la mayorÃa no contadas, fueron revividas ayer por centenares de capitalinos que cumplÃan con una celebración cristiana que sigue viva. Pero más vivo está el recuerdo de esos seres queridos que están en los corazones de cada uno.