Honduras
Tan solo ruinas e historias es lo que queda de emblemáticos edificios capitalinos que fueron destruidos tras el paso del Mitch en octubre de 1998.
A 10 años de la tragedia, las autoridades competentes poco o nada han hecho por rescatar del abandono lo que queda de estos inmuebles.
Algunos de estos edificios, como el de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) o la Penitenciaría Central, se encuentran ubicados dentro del centro histórico de la ciudad.
Proyectos de rescate
Al respecto, la diputada Marcia Villeda presentó hace varios meses ante el pleno del Congreso Nacional una iniciativa que propone la creación de la ley para el rescate, restauración, conservación y administración del centro histórico del Distrito Central.
Con la iniciativa se busca estrictamente proteger el patrimonio histórico cultural de la capital a través de un plan integral de restauración.
El plan, desde luego, comprende medidas concretas para evitar el riesgo y la vulnerabilidad de la que es presa la ciudad ante las inclemencias de la naturaleza.
Las instalaciones de lo que antes se conocía como la Empresa de Agua y Luz están comprendidas entre los edificios considerados como patrimonio cultural y que desde luego esta ley menciona.
En esta vieja estructura que data desde 1913, que lleva más de 15 años de estar abandonada y que decayó aún más tras el paso del huracán Mitch, se encuentra un valioso mural, creación del artista nacional Arturo López Rodezno, donde se hace alegoría a la fuerza de la luz.
Para Arturo Suárez, gerente del Centro Histórico de la Alcaldía Municipal, la obra de Rodezno que está a punto de perderse, sino se toman medidas urgentes, es una razón muy fuerte para plantear el rescate del edificio.
En base a ello, las intenciones son convertir las antiguas instalaciones de la ENEE en una escuela taller de oficios antiguos, que brinde oportunidades de aprendizaje de oficios como forja, herrería y carpintería, entre otros, a jóvenes capitalinos en riesgo social.
La ley para el rescate, restauración, conservación y administración del centro histórico, en el artículo 23, señala lo siguiente:
Para construir la escuela-taller del Distrito Central, el Congreso Nacional cederá en uso las instalaciones de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica al Instituto Hondureño de Antropología e Historia, para que proceda a buscar el mecanismo para el inicio y operación del centro de formación técnico vocacional para jóvenes artesanos en el área de restauración y conservación del patrimonio cultural.
“Es de mencionar que este proyecto se encuentra detenido por la falta de aprobación de la ley que contempla la protección y la administración del centro histórico.
La rectificación de esta ley está pendiente en el Congreso Nacional y así no se puede hacer nada”, declaró Arturo Suárez, gerente del centro histórico de la comuna.
La PC en pedazos
Y no solo la falta de aprobación o rectificación de leyes detiene el rescate de viejos edificios abandonados. La falta de presupuesto es un factor determinante.
Tal es el caso de Penitenciaría Central. Lo que queda de este centro donde antes purgaban su condena los reos del país son tan solo ruinas donde poco falta para que se desplome por completo.
Este edificio, que fue construido en la administración de Marco Aurelio Soto y tomó auge durante el mandato de Tiburcio Carías Andino, es quizá el inmueble que más destruyó el huracán Mitch.
Para su rescate existe la propuesta de convertirlo en un espacio de uso público, con apertura turística, y donde los artesanos capitalinos expongan sus productos.
A criterio del capitalino Juan Alberto Ramos, las autoridades competentes, particularmente la Alcaldía Municipal, que es la entidad dueña de este destruido edificio, debería actuar de inmediato.
“Es lamentable cómo ha quedado la PC, si es una amenaza, de repente se cae del todo y las autoridades no pueden hacer nada por ella”, denunció el capitalino.
Más daños
Y es que el fenómeno Mitch arrasó con la capital. Y una de las imágenes de destrucción más evidentes, de acuerdo con la opinión de Juan Manuel Posse, director de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño, es la calle Real de Comayagüela, el acceso más emblemático de la ciudad gemela.
En esta calle vivieron ilustres hondureños como Luis Andrés Zúñiga, Rafael Heliodoro Valle y Rómulo E. Durón. según informes, la casa donde este último habitó está convertida en una cantina.
Otro edificio que no puede pasar inadvertido es el antiguo plantel del Ministerio del Trabajo y Previsión. Sobre este inmueble que actualmente pertenece al Instituto Nacional de los Empleados de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Impreunah) pesan el abandono y el deterioro.
Para su rescate, la anterior corporación municipal propuso convertirlo en el Centro Cultural Municipal Pablo Zelaya Sierra, con el objeto de facilitar un espacio de acceso de bienes y servicios culturales, pero aún no se ha logrado concretar.
Aunque su deterioro no obedece al paso del Mitch por la capital, el edificio del Palacio Municipal está expuesto al abandono y esto se ve reflejado en la falta de mantenimiento.
Las deficientes instalaciones eléctricas e hidráulicas y la filtración de agua que fluye por el cielo falso del Salón de Cabildos son algunos de los daños que presenta este edificio de importante valor patrimonial e histórico, que se ha pretendido convertir en el museo de la ciudad.
Las viejas instalaciones del cine Clámer, ubicado en la avenida Miguel de Cervantes, dejaron de funcionar en marzo de 1993.
Todavía puede advertirse sobre la marquesina, y entre borrones, el anuncio de la película de “Drácula”, que fue la última cinta en exhibirse.
Este abandonado edificio perteneciente a la familia Clámer, de origen alemán, está en venta y a opinión de ciudadanos interesados en el progreso cultural de la capital, en él puede funcionar perfectamente el teatro de la ciudad.
Su magnífica estructura despertó la admiración del artista guatemalteco Guillermo Maldonado, que participa en la Bienal Centroamericana de Artes Visuales que inicia mañana en la capital.
Maldonado tomó parte de los grabados de su obra “Los inmigrantes y Centroamérica niña” y los pegó a manera de mural en las paredes de esta vieja edificación.
De esta manera se pueden mencionar otros inmuebles, como el antiguo hotel Las Américas, que data de principios de siglo y en él es evidente la destrucción.
La antigua casa de la familia Calderón presenta deterioro y esto está provocando daños a la Casa Ramón Rosa.
En el caso de estos edificios, las soluciones están en manos del Congreso Nacional, la Alcaldía Municipal y el gobierno. Pero se necesita una decisión rápida, antes que el patrimonio histórico de los capitalinos se caiga en pedazos.