Honduras
Las fuertes lluvias que azotaron la ciudad el pasado mes de octubre dejaron a doña Hilda Margarita Ávila sin casa y le arrebataron a su compañero de hogar.
Ahora esta humilde mujer, quien vive en el sector 3 de la colonia Villa Nueva en compañía de sus 8 hijos, solo espera una mano amiga que le quiera ayudar .
Su humilde morada quedó hecha pedazos a raíz del inesperado derrumbe de un pequeño muro de contención cercano de la vivienda.
Ferrera procedió de inmediato a evacuar a los niños pequeños y por fortuna todos lograron salir a tiempo, menos su esposo, Manuel de Jesús Rivera Mejía, quien quedó atrapado entre la madera y luego fue sepultado por un alud de tierra y piedras.
Rivas, de 63 años y de oficio albañil, pereció aplastado por una inmensa roca. Su muerte fue instantánea.
Cruda realidad
Ahora, esta humilde capitalina debe enfrentarse a la dura realidad de criar sola a sus ocho hijos y a buscar un hogar donde cobijarse.
“Yo le hago un llamado a personas de buen corazón que deseen ayudarme a tener de nuevo mi hogar, en este momento me encuentro durmiendo en una casita prestada”, comentó Ferrera.
Pero, el apoyo de una mano amiga no se hizo esperar, conmovido por la situación de esta madre, EL HERALDO llegó a visitarla y le hizo entrega de alimentos como frijoles, arroz, azúcar, maíz, espaguetis, colchonetas y frazadas que han sido donadas por los lectores y que servirán para mejorar un poco su difícil situación.
La alegría en el rostro de doña Margarita no se hizo esperar, en cuanto se dio cuenta que las periodistas de la sección Metro de EL HERALDO le buscaban, se acercó al vehículo para recibir la ayuda.
“Sé que Dios comienza a poner personas en mi camino que me ayudarán para comenzar de nuevo a construir mi vivienda, no pierdo la fe”, dijo la afectada.
La situación tan difícil que enfrenta esta mujer la convierte cada día que pasa en una verdadera heroína, ya que es ella la que mantiene a todos sus hijos con la venta de periódicos en la terminal de la Villa Nueva.
Así es como ella comienza a reunir fondos para poder brindarle a sus pequeñitos un lugar seguro.
Las necesidades
Hilda Margarita Ferrera y sus ocho hijos urgen de un hogar. A quienes quieran ayudar, lo pueden hacer con materiales.
La familia lleva varias semanas durmiendo en una casa de tabla de orilla, la cual es facilitada por un vecino del lugar que les ha tendido la mano.
Este es un ejemplo claro de las miles de familias en la capital, quienes viven en situación de riesgo ante la falta de un techo digno o de mejores oportunidades para poder obtener una vivienda decorosa.
Doña Hilda Margarita Ferrera es un número más de las estadísticas de personas damnificadas en la capital, que ante la falta de un lugar donde construir son presa fácil de personas sin escrúpulos que les venden terrenos en zonas donde hacen falta servicios básicos como la energía eléctrica, agua potable, alcantarillado sanitario y acceso al transporte público.
Este es un llamado de atención a las autoridades locales y gubernamentales para poner en práctica los eternos proyectos de vivienda para las familias de escasos recursos que emigran del campo a la ciudad en búsqueda de mejores oportunidades.