Honduras
¡Se abrió bulto! ¡Venga linda! ¡Pase caballero! ¡Pase usted damita! Lleve, lleve, lleve. ¡Aquí tenemos bellezadas y buena calidad en ropa! Llévese hoy a 20 lempiras la pieza de ropa, buena, bonita y barata.
Este pregón que hiciera un joven vendedor impactó de manera inmediata en María del Carmen López, una humilde capitalina, quien al pasar por el popular mercado Zonal Belén, apresuró sus pasos para ingresar en uno de los más de 200 puestos de venta de ropa americana que se encuentran en la zona.
Una vez dentro del establecimiento, la dama revolvió un gran cajón de madera que contenía inumerables piezas de vestir, para escoger algunas de su conveniencia y necesidad.
¡Esta me gusta y me queda! dijo al tiempo que observaba una blusa aparentemente nueva y que apartó de manera inmediata, antes que otra clienta se la arrebatara.
Y así continuó su búsqueda hasta que encontró unas siete piezas entre blusas, camisetas, pantalones y ropa de bebé, que luego canceló en la caja a un precio módico de 140 lempiras.
“En este tiempo que vivimos en crisis, yo prefiero venir a comprar ropa de segunda, pues es más barata y de buena calidad. Con 140 lempiras en una tienda no hubiera llevado ni una mudada y aquí la ropa está como nueva.
Solo le doy una lavadita, para luego usarla”, comentó emocionada López, pues ya había comprado parte de los estrenos de sus cuatro hijos.
Frente a la demanda
Y es que como López señala, los tiempos de crisis que enfrenta la sociedad en general, hacen que un 70 por ciento de la población capitalina recurra a los denominados “agachones”, “bultics” o “tiendas sigo” (por lo de sigo y sigo buscando) para cubrir la necesidad de vestuario.
A criterio de la innumerable clientela que visita las “tiendas de segunda” la ropa que viene importada del extranjero, específicamente de Estados Unidos, cumple con las tres B (buena, bonita, barata), en comparación con los establecimientos de prendas de vestir nuevas.
En estos negocios encuentra todo tipo de ropa para cada gusto y necesidad: bebés, damas, caballeros, niños, incluso ropa interior y zapatos.
La variedad va desde la ropa para temporada de verano, como aquella necesaria en tiempo de frío, que es la que actualmente tiene la mayor demanda como las chumpas, suéteres, gorros, guantes y bufandas entre otros.
También encuentra ropa de cama, cortinas y ¡asómbrese! trajes para bodas y de noche.
Blanca Estela Acosta, es otra ciudadana que ha cambiado las tiendas de prestigio por los “bultics”, más cuando se trata de comprar ropa interior, ya que en otros puestos de venta no encuentra la talla que usa.
Haciendo a un lado el escrúpulo, Acosta manifestó que la ropa interior que compra viene en perfecto estado y que por tan solo 30 lempiras se adueña de un brazier de la mejor calidad y marca, como los que usan las damas de dinero o reconocidas artistas.
Proliferación
La necesidad o costumbre de contar con un atuendo, literalmente nuevo, que estrenar en la época de la Navidad y Fin de Año, ha hecho de esta actividad un negocio redondo, pues en cada rincón capitalino se ha establecido uno.
Según las estadísticas de la Alcaldía Municipal, existen al menos 1,200 negocios legalmente constituidos en el Distrito Central, eso sin contar con los pequeños negocios disfrazados que se encuentran en los barrios y colonias capitalinas, con los que la cifra aumenta aproximadamente a 1,500 negocios de ropa americana.
Y es que constituir un negocio de estos no es cosa difícil. Según Juan Angel Núñez, propietario de la tienda Guanacaste, ubicado en la zona que lleva el mismo nombre, solo se necesita hacer los trámites en la Municipalidad para obtener un permiso de operación, que tarda un para de días para que lo otorguen.
“Los trámites son sencillos y el costo para operar depende de la inversión del negocio, por ejemplo yo inicié con 10 mil lempiras y pagué en pagos, 3,500 lempiras por el permiso”, detalló.
Y es que el costo de una prenda usada, se haya en casi un 60 por ciento menos que una nueva. Para el caso, en la mayoría de “bultics” se compran piezas de vestir, desde 10 lempiras hasta 200, dependiendo del estado y la marca.
A diario se pueden observar miles de capitalinos buscando entre cajones alguna prenda para estrenar esta Navidad.