Honduras
Cada detalle del nacimiento del Hijo de Dios está estampado en pequeñas figuras de barro pintadas a mano por artesanos catrachos. La tradición sobrevive desde hace más de 20 años en la residencia de Blanca de Valladares en la colonia Miraflores, una capitalina que dedica parte de su tiempo para colocar un nacimiento, que cada año tiene una connotación diferente.
Desde el nacimiento del pequeño Niño en un pesebre de Belén, en compañía de un buey, un asno, el pastor y las ovejas, la escogencia de sus 12 discípulos, su mensaje de amor y unidad, se reflejan en cada detalle del pesebre que es elaborado en familia.
La fe se respira en cada acto representado en el nacimiento Valladares. La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén sobre un asno siendo recibido como un rey por un pueblo que horas después pediría su crucifixión, hasta la última cena, son admiradas por los visitantes.
Y es que ahí, en ese hogar ubicado a media cuadra de la iglesia católica de la colonia Miraflores, el ambiente navideño se respira por doquier, desde galletas, alimentos y bebidas tradicionales de la época como la mistela, forman parte de un acto que cada año se repite en ese hogar.
Pero sin duda el cuadro más impactante del belén es el viacrucis en el que Jesús se entrega para lavar los pecados de la humanidad. Cada acto es reseñado por Valladares con una frase bíblica que rememora ese momento y que es un llamado a la reflexión.