Honduras
En medio de la humareda provocada por los petardos que irrumpían con su estruendo a las 12:00 de la noche del 31 de diciembre, mi tía María salía corriendo de la casa con una maleta en la mano y la blusa al revés.
Ese pequeño acto, que despertaba las risas de todos, forma parte de una tradición que muchas personas realizan en el primer minuto del Año Nuevo con la idea de que les traerá buena suerte y les permitirá viajar durante el año.
El miércoles a la medianoche, muchas familias capitalinas se reunirán para esperar la llegada de 2009, una cena acompañada de bebidas tradicionales como la mistela y una serie de tradiciones, que van desde comerse las 12 uvas y hasta vestir ropa interior roja, formarán parte de la celebración.
Tradición culinaria
Las cocinas capitalinas se preparan para expedir los más exquisitos olores en la cena de fin de año, donde en la mayoría de los casos, se repiten los nacatamales y algunos platillos que se acostumbra comer en la Nochebuena.
La familia Bracamonte, que reside en el sector 1 de la colonia Hato de Enmedio, acostumbra comer los tradicionales nacatamales, aunque no es un platillo indispensable, lo que si es imperdonable es el postre: rosquillas en miel, eso sí, recién llegadas de Sabanagrande. "La cena en familia es una tradición que no se pierde, mis hijos, mi esposo y yo nos reunimos todos en la mesa a departir la comida que Dios nos da", dijo María Bracamonte. Algo parecido ocurre en la casa de Blanca de Valladares en la colonia Miraflores. "Los nacatamales son un plato que no pueden faltar en mi hogar, además de la pierna horneada acompañada con ensalada verde, ensalada de papas o betabel", detalló.
En este hogar que comparte con sus dos hijos, perduran las tradiciones. "También preparo torrejas de pan de yema y la mistela que ya es toda una tradición aquí, es una bebida originaria de Danlí, compuesta de semillas, dulces y Yuscarán", explica Blanca.
Locuras de fin de año
Desde comerse 12 uvas a la medianoche del 31 de diciembre, dar la vuelta a la manzana con una maleta en la mano, colocar dinero en los bolsillos y explotar un muñeco que semeja el año viejo, son algunas de las tradiciones que se niegan a morir y que son representativas también en otros países de América Latina.
Lourdes Nolasco, una capitalina que reside en la colonia Tiloarque, se prepara para despedir el 2008. Entre sus tradiciones para la medianoche están, tomar un puño de semillas de habichuelas y colocarlas en la billetera, este ritual es para que en el nuevo año no falte el dinero.
También en su casa se acostumbra colocar billetes de la mayor denominación posible en el zapato derecho.
Otra de las actividades que acostumbran en el seno familiar es llenar tres copas, una de agua, otra de vino tinto y la siguiente de whisky, se dejan reposar unas horas antes y a las 12:00 PM se toman una por una y colocándose de espaldas se lanzan al vacío para que se rompan.
Correr unas cuadras alrededor de la manzana con una maleta en la mano es una tradición que sigue viva. Qué decir de las 12 uvas, cada una representa un deseo.
Y un rito muy particular y popular, que también se practica en países como Colombia, Ecuador y Argentina, es fabricar un muñeco de trapo y rellenarlo de pólvora para quemarlo a las 12:00 como señal de que todas las cosas malas deben irse con el año viejo.
Los países de América Latina se caracterizan por sus grandes celebraciones de fin de año, especialmente por todos los rituales que han pasado de generación en generación convocando esperanzas de salud, dinero y amor.
En casi todos los países hispanos existe la tradición de las 12 uvas, una por cada campanada del reloj.
También se cuentan usar la ropa interior al revés la noche del 31, especialmente si es amarilla o roja.
Muchos salvadoreños acostumbran a romper un huevo dentro de un vaso con agua y según la figura que se forme, será la suerte que le deparará el año venidero. Y en República Dominicana sacan las cosas viejas a la calle y lavan la casa. Las escobas viejas se botan.
Adiós 2008
"A mi me da mucha nostalgia, despedir un año que trae tantos recuerdos y uno hace un recuento de lo bueno y lo malo y pide que el año que sigue sea mejor", dijo Roberto Quiroz, un capitalino residente en la colonia Kennedy. Cuando las manecillas del reloj se acerquen a las 12:00 en punto, canciones como "Faltan cinco pa’ las 12:00", sonarán en los hogares capitalinos, anunciando el final de 2008 y dando la bienvenida a 2009.