Honduras
Para muchos capitalinos, un envase plástico, una lata de refrescos, y hasta un pedazo de cartón se ha vuelto un elemento básico para agenciarse de un poco dinero y sustentar a sus familias.
El reciclaje, es decir la transformación de objetos de cartón, papel, latón, vidrio, algunos plásticos y residuos orgánicos en materias primas que la industria de manufacturas puede utilizar de nuevo, se ha vuelto un modo de vida para miles de familias capitalinas.
Para don Cipriano Girón y su hijo Roger es la mejor opción laboral que les queda ante la necesidad de un empleo permanente.
Esta familia usualmente recolecta al día entre 20 y 30 libras de aluminio, cobre y cartón, y luego las lleva hasta su casa para clasificar lo obtenido.
“Nos hemos dedicado a esta labor por varios años, pues por cada libra de cobre o aluminio nos pagan un aproximado de cinco a seis lempiras y por la libra de plásticos dos lempiras”, detalla Roger.
Reciclar es una actividad necesaria para las personas, incluye salubridad y otras acciones.
Es una buena forma de proteger el ambiente.
Es el tercer paso de cuatro en un proceso de eliminación de residuos.
Aunque para los capitalinos sea una actividad inhumana, la mayoría de familias pobres no tienen otra opción y deben buscar entre la basura una lata o un envase para sobrevivir.