Honduras
Era apenas un niño cuando Esteban Artiaga decidió cambiar las pelotas de fútbol o los carros de juguetes, por los instrumentos musicales.
La música lo fue ganando hasta concluir que en la vida no quería ser otra cosa que no fuera artista, “artista o nada” se repitió hasta el cansancio y lo logró.
Aunque jamás recibió una clase de música y canto o de instrumentos musicales -pues aprendió con solo ver y escuchar- sabe ejecutar a la perfección 30 de ellos, desde la autóctona zampoña hasta el piano, pasando por la guitarra, violín, caramba y otros más.
Música en el alma
Hoy a Esteban, consagrado como el “artista del pueblo”, se le puede ver ofreciendo conciertos gratuitos al aire libre, en las plazas, atrios de las iglesias, calles, entre otros escenarios, donde de inmediato capta la atención del público que se detiene para escucharle interpretar las notas que le arranca a su inseparable guitarra y la zampoña.
Su experiencia la marcan 30 años de llevar a todos este arte, que como él mismo expresa, lo lleva dentro del alma, como parte inseparable de su ser.
Artiaga integró el grupo catracho “Corazón de América”, donde se hizo famoso con la canción “Tegucigalpa”, misma que fue incluida dentro de un documental que se realizó para mostrar la capital de Honduras.
También formó parte de los grupos guatemaltecos Dulce Viento, Sol Latino y Destino 2000 de la República de Brasil.