Honduras
Hace una semana, EL HERALDO comenzó a pasar lista a sus fieles patrocinadores de la campaña la Maratón del Saber, y el grupo financiero HSBC ya dijo presente.
Las historias contadas sobre los cientos de niños hondureños que sueñan con un futuro mejor han impactado nuevamente en esta institución.
Este es el cuarto año consecutivo que la institución bancaria se suma a la noble labor de este medio de comunicación al apoyar la educación de miles y miles de niños pobres a lo largo y ancho del territorio nacional.
El año anterior, HSBC apoyó la campaña con un valioso aporte de 100 mochilas completamente equipadas con útiles escolares, listas par ser repartidas a igual números de estudiantes de escuelas que tanto lo necesitaban.
Este año han decidido doblar el número de mochilas, y nos han aportado 200.
“Como grupo financiero siempre estamos muy pendientes de las campañas que lleva a cabo el periódico, para ver de qué manera contribuimos a alcanzar sus propósitos.
Estamos convencidos de que la Maratón del Saber ha marcado la pauta de solidaridad y compromiso social que deben tener las empresas”, comentó Rina Reyes, gerente de sustentabilidad coorporativa de HSBC.
Asimismo, adelantó que seguirán aportando a la causa de Soli-Diario en las próximas semanas.
Un compromiso social
Los niños de la escuela Alduvín Díaz Bonilla, ubicada en la recóndita aldea El Pino, Francisco Morazán, volverán a sonreír este año, ya que Soli-Diario ha comenzado a recibir los donativos de las empresas que siempre han estado comprometidas con su educación.
El año pasado, los 120 alumnos que se educan en este humilde centro escolar fueron beneficiados con la entrega de mochilas que contenían caudernos, diccionarios, lápices, borradores, sacapuntas, colores y hasta libros de cuentos.
Este año, si la solidaridad de los capitalinos, instituciones y empresas privadas lo permite, llevaremos de nuevo felicidad a esta zona.
Este es el quinto año consecutivo que EL HERALDO pone en marcha tan exitosa campaña, con la que hemos reducido considerablemente el nivel de deserción escolar.
La meta es llevarle útiles escolares a unos 6,000 niños y niñas que quieren estudiar pero su pobreza no se los permite.