Honduras
Las palabras de Jesús: “Dejad que los niños venga a mí, pues de ellos es el reino de los cielos” (Lucas 18:16), bien pueden ser expresadas por su madre María.
Los más pequeños también responden al llamado de la madre celestial y acuden a ella. Así ocurre cuando la Virgen de Suyapa los llama. Y es que la devoción hacia la patrona de Honduras no conoce edad.
Denia Elizabeth y Wendy Selena López García viven junto a sus padres y dos hermanitas en la aldea de San Bartolo, municipio de Guajiquiro, en el departamento de La Paz.
Ambas pequeñas saben de la fe que sus progenitores profesan a la morenita de Suyapa, tanto así que en ellas se ha despertado el amor hacia la madre del cielo.
Este año en que toda Honduras se viste de fiesta para celebrar el 262 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen morena, Denia y Wendy pidieron a sus papás que las trajeran al Santuario.
“Las niñas nos dijeron que querían venir a visitar a la Virgen de Suyapa. Preparamos el viaje y aquí estamos con nuestra madre”, manifestó Nela Elizabeth García, madre de las pequeñas.
Después de un largo viaje que duró aproximadamente cinco horas, sus corazones infantiles latieron de alegría una vez que llegaron al templo.
Postradas de rodillas y tomadas de las manos de sus padres y en compañía de su pequeña hermana, Jessy Carolina, recorrieron el pasillo hasta al altar donde se encontraba la Virgen que guapa y risueña, con su elegante traje blanco les esperaba.
“Nosotros creemos mucho en la Virgen de Suyapa, por eso estamos acá con ella”, expresó llena de emoción Denia Elizabeth.
“La Virgencita es muy bonita y chiquita”, manifestó Wendy Selena luego de contemplar la imagen de Santa María de Suyapa.
Las peticiones que estas pequeñas peregrinas provenientes de tierra adentro hicieron a la madre del cielo es que mantenga a su familia en unidad y le devuelva la salud a su hermana Iris Juanita quien nació con síndrome de Down.
Humildes entregas
Al igual que estas pequeñas, cientos de niños hondureños manifiestan con su inocencia el amor y devoción hacia la Virgen de Suyapa que han heredado en el seno de sus hogares.
Ellos son fieles testigos de las muestras de fe y entrega a través de las visitas, rezos, cantos, súplicas, plegarias y pago de promesas que realizan sus padres, al igual de los milagros que son concedidos.
Sier Manuel Alemán, de ocho años de edad, y habitante de la aldea El Piligüín expresó que cree en la patrona de Honduras.
“La Virgencita nos cuida y nos ama. Este año le voy pedir que me ayude a portarme bien, que saque buenas notas en la escuela y que cuide a mi familia y amigos”, expresó.
Qué decir de Byron Rodríguez, un niño capitalino de 12 años, quien asegura que la Virgen de Suyapa es la reina de su corazón.
Con emoción declaró “yo creo mucho en ella porque es milagrosa y buena y vengo para pedirle que toda mi familia esté reunida y que a mí me libre de todo mal”.
Niñas como Betty Alejandra Vásquez, originaria de la aldea de Las Mesitas, municipio de Santa Ana, sienten admiración profunda por la morenita, ya que la ve muy linda.
Y cómo no, si Santa María de Suyapa con su tez morena, ojos grandes de expresión bondadosa, boca pequeña, nariz fina y lacia cabellera negra, ella representa la belleza de la mujer hondureña.
“Mi abuelita me inculcó devoción a la Virgen, ella me dice que le pida porque hace milagros.
Por eso yo voy a pedirle que me gustaría ser profesional y que me ayude”, señaló la niña, que este año cursará el primer curso de ciclo común.
Manifestación
Desde su hallazgo, la Virgen María bajo la advocación de Suyapa, se manifestó a los más pequeños y humildes.
En la presencia del infante labrador Lorenzo Martínez, la fría madrugada del sábado 3 de febrero de 1747 también estaban representados los niños de toda Honduras.
Y hoy hasta el Santuario de la Virgen Morena llegan cientos de menores peregrinos quienes llenos de regocijo acompañan a sus padres para participar en esta celebración.
Azucena y Manuel Alemán, Ronmel Mejía, Byron Rodríguez, Betty Alejandra Vásquez, Denia y Wendy López, Fanny Vanesa Meza y Katherine Fabiola Gutiérrez, los pequeños devotos de la morenita, ellos cuando sean grandes heredarán la fe a sus hijos.
“Pido que no me separen de mi familia”
A sus 10 años de edad, Azucena Egricelda Alemán Barraza, quien reside junto a su familia en la aldea de El Piligüín, es una fiel devota de la Virgen de Suyapa. Sus padres le han ido inculcando esta devoción a ella y a sus hermanitos.
“Veo que la Virgen de Suyapa es buena, ella está con Dios para cuidarnos y vigilarnos, ella nos protege de todo mal”, expresó.
En la casa de esta pequeña, se encuentra una imagen de la morenita que ella venera con cariño, además, en familia rezan el Santo Rosario.
Como sabe que la madre del cielo es milagrosa, este año pedirá dos cosas que son importantes para ella: que no corten ni quemen los árboles en su comunidad y no separarse de su familia.
“Le pediré a la Virgen de Suyapa que no quemen ni corten los árboles porque nos perjudica y también que no me separé de mi familia”, declaró la menor.
“Quiero ser perito mercantil y trabajar”
Por segunda ocasión, Ronmel de 12 años de edad, llega al Santuario de Nuestra Señora de Suyapa para ver a la virgen y participar de los festejos que se realizan en su honor.
Este menor, quien llegó acompañado de su abuela, aseguró que tienen mucha fe en la Virgencita y cree en ella, pues le han contado que hace muchos milagros, además es la madre de Jesús.
Pese a su edad, Ronmel se ha fijado metas que quiere cumplir cuando sea grande. Una de ellas es estudiar y trabajar.
Seguro de sí mismo manifestó: “Cuando yo sea grande quiero graduarme de perito mercantil, también quiero trabajar mucho para ayudarle a mi familia.
Por eso he venido aquí donde la Virgencita para pedirle que me ayude a graduarme. También le pido que ayude a toda mi familia a salir adelante”.
“La Virgencita escucha a los niños”
Las pequeñas Sonia Margarita Gutiérrez, Fanny Vanessa Meza, Katherine Fabiola Cáceres, Fátima Elizabeth Ordóñez se declaran fieles devotas de la Patrona de Honduras.
Estas capitalinas aseguran que no pierden oportunidad para visitar a la morenita, pues sus padres le han dicho que hace milagros a quienes les piden con fe.
Llenas de fervor llegan al Santuario y se postran de rodillas, juntan sus manos y las oraciones brotan desde sus corazones infantiles.
“Le voy a pedir a la Virgen de Suyapa que no deje de ayudar a mi familia, que nos ayude a salir adelante”, expresó Katherine. Mientras que Fanny Vanessa dice que quiere seguir sus estudios en la escuela.
Todas estas niñas expresan su pequeña fe, pues tienen la seguridad que si la Virgen escucha a los adultos, también escuchará a los niños.