Honduras
Es una sencilla capilla rodeada de flores, pero desde ahí en su casa de origen, la patrona de Honduras llena de amor a sus hijos.
A 262 años de haberse producido su hallazgo en El Piligüín, el fervor religioso a la Virgencita de Suyapa, sigue latente en el corazón de sus fieles, y más aún en el de los pobladores de la zona.
“Me siento muy orgulloso de haber nacido aquí, lugar donde se halló a mi morenita”.
Las sencillas palabras de José Ochoa, un humilde habitante del sector, evidencian la devoción que se respira en esta aldea.
Asimismo, asegura que los milagros que ha recibido de ella son incontables y cree fielmente que le ha ayudado siempre y le ha concedido el milagro de la sanidad.
Expresiones como las de José, son muy comunes entre los moradores del sitio donde se encontró la diminuta imagen de 6.5 centímetros.
Celebración
Parece que fue ayer cuando Alejandro Colindres y Lorenzo Martínez Calona encontraron en este lugar la pequeña imagen de la Virgen de Suyapa.
Con un desborde de fe y regocijo, los pobladores de la aldea festejan cada año el aniversario del hallazgo de la patrona de Honduras.
Con una flor, una vela, una limosna o solamente la presencia, cientos de feligreses llegan a la pequeña edificación que ellos llaman ermita, que cobija una réplica de la Virgen y que se encuentra a un costado de la calle principal de la aldea.
Rodeada de verdes pinares, la capilla luce adornada para estas fechas.
Durante más de una semana, ya es una tradición que en varias casas de vecinos devotos a la purísima, recen una novena en su honor.
Y es que la mayoría de los habitantes de El Piligüín esperan con ansias los primeros dos meses del año para poder celebrar a lo grande un aniversario más de este acontecimiento.
Los pequeños también disfrutan la ocasión, desde sus primeros años son envueltos en el fervor religioso y acuden fielmente a la ermita a colocar su presente.
Ellos, al igual que los adultos, tienen la convicción de que pueden recibir su milagro.
Misas, vigilias, ferias y bautismos, son algunas de las actividades que se llevan a cabo para festejar el aniversario.
Sin importar la distancia llegan a diario capitalinos y personas de otros rincones del país, e incluso extranjeros asisten con un corazón agradecido a visitar a la madre de Jesús que les ha concedido milagros.
Pese a los inclementes rayos del sol y pedaleando cuesta arriba, el deseo por conocer a la Virgencita pudo más para Alexis Majano, un joven de 24 años que llegó a la aldea para ver por primera vez a Suyapa.
Entre rezos, plegarias y sobre todo con mucha devoción, grandes y pequeños festejan la fecha.
La historia
El hallazgo se produjo el 3 de febrero de 1747, por los campesinos Alejando Colindres y Lorenzo Martínez.
Al día siguiente de su hallazgo, Alejandro la entregó a su madre Ana Carballo, una mujer oriunda del lugar, cuyo esposo trabajaba las tierras en un cerro conocido en aquel entonces como Coyapa, hoy en día Suyapa.
Se cree que desde entonces en el lugar de hallazgo nació un pozo, el cual todavía permanece.
La devoción a la morenita comenzó entre los nativos que poblaban la aldea de Suyapa, indígenas que se dedicaban al pastoreo de ganado en la hacienda de San José de El Trapiche perteneciente al Curato de Tegucigalpa y al cultivo del maíz en la planada que después se conoció como San Roque.
Después de más de 200 años llenos de historias de personas que han recibido un milagro, no solo en Tegucigalpa sino en todo el país, la celebración, la fe y la devoción de la patrona se mantiene viva entre los hondureños.