Honduras
Entre los cientos de devotos de la Virgencita de Suyapa, existen aquellos que se destacan por su entrega al servicio de su patrona.
Esto no quiere decir que unos hijos quieran más, u otros quieran menos a la madre celestial de cuyo amparo y protección maternal gozamos.
O que la Virgen tenga preferencias para un selecto grupo, sería imposible, para esta madre todos son sus hijos.
Fiel servicio
Pero hay quienes han consagrado su vida al servicio de su fiel Morenita y hoy son testigos de los milagros que Jesucristo, a través de su madre María, concede al pueblo hondureño.
Diversas son las labores de servicio que acompañan a estos devotos.
Entre ellos se destacó la señora Yvona St. Siegens, de origen rumano, cuyos trabajos de restauración realizados a la diminuta imagen permitieron descubrirle el rostro a la Morenita.
Don José Pedro Valladares, es otro que ha consagrado su trabajo a la Virgen de Suyapa.
No había iniciado la construcción del nuevo templo cuando Valladares entró a laborar en el año de 1954 y llegó para quedarse.
Actualmente, este anciano, de 82 años, se dedica al mantenimiento del Santuario y permanece muy cerca de su patrona, de quien ha recibido muchos milagros entre estos salvarle de un accidente de avión.
Con ternura y solicitud, Hermer Sorto, párroco de la comunidad de Suyapa, atiende a la Virgen Morena. El presbítero se encarga de la limpieza de la imagen, cambiarle los ropajes.
“Hay cosas que están reservadas para atender a la Virgen: la limpieza de la imagen, para que luzca bella.
No son todas las personas que tienen acceso, ya que es una imagencita que hay que tratar con cuidado.
Recordemos que son 262 años de su hallazgo y no sabemos cuánto tiempo estuvo a la interperie”, expresó Sorto.
El sacerdote Ovidio Rodríguez se dedicó por mucho tiempo al cuidado de la Virgencita. De su madre santísima, como él la llama, guarda tantos recuerdos entre estos contemplar su imagen.
Entre estas hijas que atienden a la Patrona de Honduras, no podemos dejar por fuera a Florencia Maradiaga.
Desde hace 21 años, esta humilde mujer atiende los quehaceres de la Casa Parroquial y se mantiene atenta al servicio de la Virgen de Suyapa.
“Es impresionante ver la imagencita de la Virgen”
“Es impresionante, cuando uno está viendo la imagencita, es allí donde yo sentí la presencia real de todo contemplativo, hay paz, hay gozo”, manifestó el sacerdote Hermer Sorto, al describir lo que siente cuando está en presencia de la Virgen de Suyapa.
Hace un tiempo que el presbítero está al cuidado de la Morenita y es quien se encarga de vestirla en cada aniversario y fiestas especiales.
“Tantos favores me hacen permanecer a su lado”
Florencia Maradiaga es una devota fiel de la Virgen de Suyapa.
Toda labor que realiza dentro de la Casa Parroquial de Suyapa se la dedica a Jesucristo y a la patrona de Honduras.
“Ella es quien me tiene con salud porque yo todos los días le pido a ella. Son tantos favores los que he recibido que me hacen permanecer a su lado”.
Doña Lencha lleva 21 años laborando para la iglesia y su trabajo es otro de los muchos milagros que le ha hecho la Virgen.
“Profundo amor y entrega a Suyapita”
En 1954, don José Pedro Valladares llegó a trabajar a lo que hoy es el Santuario de Suyapa.
En este recinto, asegura él, le ha tocado hacer de todo: electricista, fontanero, pintor, actualmente es quien da mantenimiento al templo.
“Por la Virgencita siento profundo amor y agradecimiento, pues no hay favor que le pida que no se me lo haya concedido”.