Honduras
José Aarón Elvir está listo para volver a clases.
Pero lo que debería ser un acontecimiento emocionante para este menor, que cursará el quinto grado de educación primaria, se convertirá en una terrible pesadilla a causa de las pésimas condiciones en las que se encuentra su escuela.
Igual pasará con Jessica Cantor y otros 700 alumnos que asistirán de nuevo al centro escolar José Ángel Ulloa, ubicado en la colonia del mismo nombre.
Ahí bajo un techo lleno de goteras y paredes con fisuras que amenazan con soterrarlos, estos pequeños recibirán a partir de hoy el pan del saber, si se cumple con el calendario académico.
Las denuncias sobre el avanzado deterioro de este centro escolar no son nuevas, sin embargo, las soluciones tampoco llegan.
“En esta escuela con las aulas hechas pedazos vamos a comenzar el presente año escolar”, declaró la maestra Karen Valladares, al tiempo que observaba la pieza deteriorada a consecuencia de la depresión tropical número 16 que en octubre pasado azotó la capital.
“Junto a los padres de familia hemos querido demoler esta pieza, ya que es un peligro grave pero la Secretaría de Educación no ha dejado porque dice que la escuela es propiedad del Estado, pero hasta que estas paredes ocasionen una desgracia van a tomar decisiones”, apuntó.
La desesperación también se apodera de los educandos.
La tristeza se ve reflejada en sus caritas inocentes como una súplica a las autoridades.
“Yo no quiero ver mi escuela así de fea, queremos una escuela que sea mejor”, expresó José Aarón Elvir.
Según autoridades de la comunidad, esta escuela, fundada en 1982, es afectada por una falla geológica, por lo que la Secretaría de Educación determinó cerrar las instalaciones, sin embargo, sigue funcionando.
Tanto maestros como padres de familia culpan al programa Matrícula Gratis de la falta de fondos para poder recuperar la escuela.
Según la página de la Secretaría de Educación donde se detallan los desembolsos hechos a centros educativos públicos por concepto de matrícula gratis, a la escuela José Ángel Ulloa le fueron depositados 73, 500 lempiras, en un único desembolso en 2008, sin embargo, estos son destinados a mantenimiento, vigilancia, aseo, papelería, fotocopias.
Textos y no para reconstruir lo que queda del centro, un trabajo que le corresponde al Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS).
Rony Sánchez, coordinador del programa Matrícula Gratis de la Secretaría de Educación, explicó que las transferencias varían según la cantidad de alumnos que tenga cada centro educativo.
El desembolso es de 100 lempiras anuales por alumno en los niveles de prebásica y básica.
En los centros básicos la cantidad difiere para los alumnos de tercero de ciclo común cuya asignación aumenta a 200 lempiras. Mientras que en ciclo común de cultura general y ciclo común técnico se asignan 300 lempiras.
Y en educación comercial y Bachillerato el desembolso es de 400 lempiras y 600 por alumnos en los bachilleratos técnicos, industriales o agrícolas
“Debido a problemas de iliquidez el año pasado, a algunos centros se les está haciendo la última transferencia de fondos.
En todo el país quedaron pendientes de ser transferidos 26 millones, de los cuales 6 ya se desembolsaron”, dijo Sánchez.
Aunque el programa Matrícula Gratis, es considerado por este gobierno como uno de sus mayores logros.
Según Sánchez, uno de los mayores problemas es la apatía de algunos directores que le huyen a la responsabilidad y aún no han abierto la cuenta bancaria para que le sean hechas las transferencias.
Total negligencia
La escuela José Ángel Ulloa no es la única de las 300 escuelas primarias públicas del Distrito Central, que presentan condiciones deplorables en su infraestructura.
Y a las cuales se suman algunos de los 162 jardines de niños.
Casi en el centro de la ciudad, en el barrio El Reparto por Bajo, está la escuela República de Chile que tampoco reúne las condiciones pedagógicas, y que según los padres de familia, es urgente demolerla.
Aulas pequeñas donde se atiende a más de dos grados, mobiliario destruido, el techado a punto de caer, carencia de material didáctico, insalubridad e inseguridad, son algunos de los problemas.
Por si fuera poco y por falta de espacio los niños reciben la clase de educación física en la calle. Si se pudiera resumir el estado de este centro escolar en una frase, esta sería “es un desastre”.
El presupuesto de 40,200 lempiras que le asigna el Estado no alcanza para ampliaciones y reparaciones.
“No es justo que los niños reciban clases en esas condiciones, en un espacio tan pequeño donde se escapan de hacer locos.
A la hora del recreo esa escuela es un infierno”, manifestó Mariela Alvarado, madre de familia.
Los padres de familia buscan soluciones. “Hay un terreno donde se podría construir una nueva escuela, los padres estamos dispuestos a colaborar en la construcción, pero queremos un compromiso de parte de las autoridades”, manifestó Teresa Fúnez, otra madre afectada.
Techos desplomados
En la escuela República de Honduras número 2, de la colonia Altos del Paraíso, a 270 alumnos, de los 650 que se matriculan, les espera recibir el pan del saber en los pasillos, ya que los techos de tres aulas están completamente destruidos.
Las autoridades de este centro presentaron desde el año anterior un proyecto de ampliación y mejoras del techo, muro y la construcción de un laboratorio, cuya inversión es de 300 mil lempiras, pero la respuesta aún no llega.
Cathy Bonilla, docente de la escuela, reveló que las entidades a las que han solicitado ayuda, entre éstas Fondo Hondureño de Inversión Social, (FHIS), Alcaldía Municipal, la misma Secretaría de Educación y fundaciones, han hecho caso omiso de estos problemas.
“Es como si no les importara el futuro de nuestros niños.
Esta escuela no cuenta con más aulas para albergar a los alumnos, por eso es urgente que las reparen”.
Los problemas que presentan los centros educativos son en el techo, paredes, muros perimetrales, piso y deficiencias en cuanto al mobiliario y material didáctico.
En ese rango de deficiencias se encuentran también las escuelas Víctor F. Ardón, de la colonia Nueva Suyapa, Jardín de Niños Yolanda Brito, en la colonia Izaguirre, y la Cámara Junior número 1.
Con estos problemas, sumados a la pobreza, centenares de niños iniciarán hoy su año lectivo, con el único incentivo de alcanzar sus sueños.