Honduras
Mientras decenas de niños están en sus salones de clases iniciando con buen ritmo su año escolar, Oswan Reyniery busca afanosamente juntar el “aporte económico” que le han solicitado a su papá en la escuela.
La venta de mangos verdes en las afueras del hospital Escuela si bien le deja algunos lempiras de ganancia, estos no son suficientes para completar la cuota, pues de allí mismo sale el sustento diario de la familia Reyniery Zúniga.
Según este pequeño de apenas 11 años, todavía no ha sido matriculado en la escuela Dionisio de Herrera, en la séptima avenida de Comayagüela, porque uno de los requisitos es que los padres de familia colaboren con 200 lempiras como aporte al centro educativo.
“Mi papá no me ha matriculado porque no tiene el dinero que le piden en mi escuela”, comentó el pequeño.
Oswan no pierde la esperanza de que con la ayuda que le presta a su padre José Ávila, logren juntar el dinero para incorporarse lo más pronto posible a su salón de clases.
Pese a que desde 2006 entró en vigencia el programa Matrícula Gratis, con el que ningún padre de familia tendría que pagar un solo centavo para la inscripción de sus hijos en los centros educativos públicos, al parecer, la medida no ha sido bien acatada en muchas escuelas capitalinas.
En decenas de escuelas y colegios de la capital están cobrando prácticamente una cuota de matrícula disfrazada de aporte “voluntario” pero a la fuerza, que garantiza el reingreso de los estudiantes a sus escuelas.
Por diferentes medios, los afectados han puesto la voz de alerta para que la Secretaría de Educación controle esa forma de adquirir fondos para las escuelas, pues la mayoría de ellos dicen no tener dinero ni siquiera para comprar la larga lista de útiles escolares, mucho menos para cargar con los gastos de los centros educativos.
El HERALDO realizó un recorrido por varias escuelas capitalinas para constatar la veracidad de las denuncias también avaladas por la Federación de Asociaciones de Padres de Familia, respecto a los cobros excesivos que se estaban aplicando en las escuelas y colegios de la ciudad.
En la mayoría de escuelas consultadas, las autoridades reconocen que hacen la solicitud de las aportaciones a los padres de familia, pero aseguran que son para el mismo bien de los alumnos. Para el caso, en la escuela 17 de Septiembre, localizada en la colonia del mismo nombre, se solicitó al inicio de este año un aporte de 335 lempiras por cada padre de familia, independientemente de los niños que tenga en la escuela.
“El gobierno nos ofreció un aula de computación, pero tuvimos que sacar 80 niños del salón para no perder la oportunidad y con el apoyo de los padres de familia estamos construyéndoles su nueva aula”, detalló Delia Rosa, subdirectora del centro escolar.
No obstante, la maestra destacó que el aporte fue consensuado con todos los padres de familia en una asamblea ordinaria al inicio del año.
Otra de las escuelas que solicita una contribución es la escuela Víctor F. Ardón de la colonia Nueva Suyapa.
Aunque para muchos el aporte de 20 lempiras mensuales parece insignificante, hay que tomar en cuenta que las condiciones económicas de muchos padres de familia de esta zonas es lamentable y solo con esta “contribución”, la escuela se agencia de casi 15 mil lempiras al mes a expensas de los padres de familia.
La escuela cuenta con apenas un vigilante y una aseadora que devengan entre 2,800 y 3,000 lempiras, cantidad que se modificará a causa del incremento del salario mínimo.
La escuela Doctor Jesús Aguilar Paz también ha recurrido a este método de sobrevivencia. La solicitud es de 40 lempiras por cada niño matriculado.
Y es que las autoridades de los centros educativos aseguran que mientras la Secretaría de Educación no se ocupe del mantenimiento de las escuelas continuarán buscando el apoyo de los padres de familia, aunque a ellos no les toque esa misión.
Matrícula gratis
Según Rony Sánchez, director del Programa Matrícula Gratis, los fondos que la Secretaría de Educación asigna a los jardines de niños, escuelas, colegios y centros básicos debe ser invertido en renglones específicos.
El presupuesto que se deposita en tres desembolsos anuales a los centros educativos es asignado para pago de mantenimientos menores, vigilancia, aseo, imprenta, fotocopias, papelería, mobiliario, textos, farmacéuticos, mantenimiento de maquinaria, compra de productos químicos en centros educativos técnicos, equipo de oficina y muebles, entre otros. Reconoció que a varios centros se les debe aún el último desembolso de 2008. La mora asciende a 20 millones de lempiras, es decir que se le debe a unos dos mil centros educativos en todo el país.