Honduras
Antonio Mejía de diez años debe compartir el aula y su maestra de tercer grado con los alumnos de segundo año de primaria.
Los 35 pequeños del tercer año reciben el pan del saber con 40 compañeros de segundo grado en la escuela José Cecilio del Valle de la colonia Altos de Centroamérica.
Descubrir que en pleno siglo XXI todavía existen centros educativos unidocentes, bidocentes y algunos que nocuentan con las condiciones pedagógicas para atender a un solo grado, como el caso de la José Cecilio del Valle, es un signo del retraso en el que está sumergida la educación del país.
“Es difícil aprender rápido, la profesora a veces no tiene tiempo de explicarnos uno por uno, somos 35 de mi grado y recibimos clase con los de segundo, que son como 40”, dijo con tristeza Antonio.
Una relación desigual
Según Gabriela Cárcamo, del departamento de estadística de la Dirección Departamental de Educación de Francisco Morazán, 3,752 docentes imparten clases en el nivel básico del Distrito Central a una población de 33 mil 502 alumnos.
Si se hace una relación dividiendo el número de alumnos entre la cantidad de maestros, da como resultado que cada maestro atiende un aula de 9 niños.
¿Es este un chiste? la primera explicación es que los registros de 2008 que maneja la Dirección Departamental son incorrectos y la segunda lo que refleja es el desorden en la asignación de plazas que por años ha existido en la Secretaría de Educación.
El ministro de Educación, Marlon Brevé, aseguró hace unos días en una entrevista a EL HERALDO que el logro atribuido al presidente Manuel Zelaya del programa Matrícula Gratis ha dado como resultado el ingreso de unos 400 mil niños más al sistema educativo nacional.
Sin embargo, si tomamos en cuenta la reflexión anterior, estos menores están distribuidos de forma desigual en los centros educativos, lo que provoca aulas con sobrepoblación y por ende, mala calidad de la educación.
Una historia vieja
Como en las áreas rurales donde la mayoría de escuelas una persona es el director, administrador, y también el maestro de los seis
grados, en la capital aún existen centros de educación básica con esta modalidad conocida como escuelas unidocentes o bidocentes.
La José Cecilio del Valle es una es una de ellas.
Este centro de educación básica capitalino solo cuenta con tres profesoras y cada una tiene la responsabilidad de impartir clases a dos grados al mismo tiempo.
Coritza Mendoza, catedrática de cuarto y quinto grado, asegura que es una tarea difícil.
“El reto que seguimos enfrentando hoy en día es brindar educación de calidad a los pequeños, cosa que no es nada fácil cuando atendemos cada una a más de 75 alumnos”, declaró.
Según Mendoza, cuando se maneja un grupo tan grande el más perjudicado es el alumno, ya que la mayoría no capta al cien por ciento la enseñanza y se ve reflejado en sus calificaciones.
Los centros educativos
Algunos de estos centros están ubicados en aldeas, entre ellos la Ramón Rosa de la aldea Cobajo, Francisco Morazán, de la aldea Iscamote; La Fraternidad de la aldea El Rincón y la escuela Visitación Padilla de La Flor.
Aunque parezca increíble, en el casco urbano se encuentran centros educativos con esta modalidad como la escuela Henrry Merriam, de la colonia Las Crucitas; la José Cecilio del Valle de Altos de Centroamérica y la escuela Mary Flakes de Flores, ubicada en la colonia del mismo nombre.
Aunque más del 80 por ciento del presupuesto asignado a Educación se destina al pago de salarios a maestros, los niños no reciben una educación de calidad.