Honduras
Los 300 policías que conforman el distrito policial 1-2 apenas se dan abasto para ofrecer seguridad a 77 mil capitalinos que residen en las colonias de cobertura.
Sin embargo, las dos postas que lo integran significan una esperanza para los ciudadanos de 156 colonias que viven atemorizados a causa de la inseguridad.
Para doña Esmeralda Antúnez, la seguridad de su hija cuando regresa de su centro de estudios es una prioridad.
Los hechos delictivos que se han convertido en el pan de cada día en el barrio El Rincón, donde reside con su familia esta humilde capitalina, la llenan de preocupación.
No saber a quién recurrir, al momento de ocurrir un ilícito que ponga en peligro sus vidas, le quita el sueño.
Doña Esmeralda no se da cuenta de que su barrio pertenece al distrito 1-2 y su centro de seguridad más cercano es la posta de El Manchén.
“Tengo más de 20 años de vivir en este lugar, hace mucho tiempo que no ocurrían actos que alteraran el orden público, pero desde hace uno meses varios jovencitos de otras colonias aledañas vienen a molestar a los vecinos, es por eso que yo vengo a esperar a mi hija cuando se baja del bus de la universidad”, dijo la señora.
La posta que cuenta con 150 efectivos policiales atiende a un buen número de las 156 colonias.
El miedo hasta los huesos
Carlos Argüello es un joven profesional que trabaja como cajero en un banco de la ciudad, quien explica que después de las 6:30 de la tarde bajarse en la terminal de buses de El Reparto le puede costar la vida.
“Uno no puede pasar solo por este lugar, en las esquinas siempre hay grupos de muchachos que se llevan esperando a quien pueden asaltar; la semana pasada me quitaron mi mochila y mi celular, pero ellos no contaban con que la policía los estaba observando, los detuvieron y recuperé mis cosas”, dijo.
Los pobladores piden más vigilancia policial. Según el jefe del distrito 1-2, comisario Héctor Orlando Ruiz Martínez, los turnos de patrullaje en las calles del distrito son continuas.
“Estos recorridos los hacemos a diario en los 156 barrios y colonias con una población de 77 mil habitantes, en un radio de acción de 10.5 kilómetros cuadrados, donde hay una relación de 1,400 habitantes por policía”, detalló.
Cuatro agentes con vehículos patrullas y 4 motorizados realizan recorridos en los sectores más calientes de este distrito.
Las zonas calientes
Dennis Martínez, subinspector de la posta policial de El Manchén, explicó que entre las colonia con mayor incidencia de actos que alteran el orden público se encuentran El Reparto, La Canaán, Guillén y bulevar Morazán.
La mayoría de los casos atendidos son por desórdenes en la vía pública, personas ingeridas de alcohol, uso de estupefacientes, mala conducta en lugares públicos, personas que no portan sus documentos personales ni licencia de conducir y violencia doméstica, entre otros.
Pero hay un dicho que reza “los buenos somos más”. Y es que en las zonas que maneja el distrito 1-2, que incluyen las postas de El Manchén y el barrio Guadalupe, donde funciona la policía Femenina, se encuentran las colonias más seguras.
La Campaña, La Tepeyac, Plan de las Lomas , Pueblo Nuevo, La Aurora, Los Almendros, Las Minitas, Lomas del Guijarro y Lomas del Mayab forman parte de esta lista.
Para delimitar los sectores donde menos se registran incidentes que alteran el bien público se califican según la condición económica de los habitantes.
La salud
Pero no todo es inseguridad. Los pobladores de estas zonas dejan a un lado el temor para asistir a una iglesia de cualquier denominación, además, cuentan con clínicas y su propio centro de salud.
En El Manchén se brinda asistencia a 350 personas diarias en dos jornadas en el centro de salud del mismo nombre. Tratamiento odontológico y vacunación son algunos de los servicios gratuitos que se ofrecen.
Muy cercano al centro se ubica la iglesia Sala Evangélica, la cual es coordinada por el pastor Saúl Romero, con horarios de reunión de lunes a viernes desde las 5:30 PM a 7:00 PM.
Y en el otro extremo se encuentra la iglesia católica nuestra señora de Guadalupe, que dirige el párroco Jacques Gauthier.