Honduras
En un acto de humildad, la familia Gómez acudió muy temprano a la catedral San Miguel Arcángel para participar de la celebración solemne del Miércoles de Ceniza.
Más por convicción que por tradición, los cinco miembros de esta familia quieren vivir el tiempo de gracia, reflexión y penitencia que se conoce como Cuaresma.
Igual que los Gómez, cientos de católicos asistieron al acto litúrgico que es propicio para recordar el origen y la identidad del pueblo cristiano.
Los ornamentos de color morado que ahora visten los altares de los templos católicos son el signo que revela el inicio de esta temporada que tiene una duración de 40 días y que viene a rememorar los 40 años del pueblo de Israel en peregrinaje por el desierto en busca de la tierra prometida, o bien los 40 días y noches que oró Jesús antes de comenzar su ministerio.
Camino de conversión
Ayer en la misa de la imposición de la cruz ceniza, presidida por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez y otras autoridades eclesiales, se recordó a los católicos capitalinos que del polvo venimos y al polvo vamos, asimismo se invitó a creer en el evangelio.
“Arrepiéntete y cree en el evangelio” repetían los presbíteros al sellar con la cruz la frente de los cristianos. Con estas dos exhortaciones, a la feligresía se le invita a recibir la acción misericordiosa de Dios y a volver la vida y la mirada hacia él.
En niños, jóvenes y adultos se mostraba visible este signo de conversión y humildad que conduce hacia un camino de penitencia.
“Que esta ceremonia penitencial nos ayude a vivir en cada uno de estos días el verdadero espíritu de la Cuaresma.
Que en cada familia y en cada comunidad cristiana se valore la cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu e intensificar lo que alimenta el alma y lo que abre al amor de Dios”, expresó en la homilía el cardenal.
Asimismo, recordó que la auténtica conversión tiene sus raíces en el cambio del corazón y no en los ritos exteriores de penitencia, y representa volver a Dios.
Limosna, oración y ayuno
La iglesia invita al cristiano católico a ver la Cuaresma como un tiempo favorable de salvación que debe vivirse dentro de tres obras de piedad: limosna, oración y ayuno.
Esta es una propuesta que debe estar presente en todo momento como regla de vida.
“Estamos en un tiempo favorable que no hay que dejar pasar, no hay que echar la gracia recibida en saco roto; por eso, el evangelio nos menciona tres obras de piedad: la limosna, la oración y el ayuno.
Tres obras que debemos hacerlas en lo secreto para que merezcamos la recompensa de Dios”, explicó Rodríguez.
El cardenal puntualizó que la oración es un momento privilegiado del encuentro con Dios. “Lo decisivo en la oración es una relación de fe y de amor con el padre que está en los cielos.
Yo quiero exhortarlos a que en esta cuaresma redoblemos nuestra oración.
Oramos muy poco en Honduras. Sí orásemos más no tendríamos tanta lacra como es el crimen organizado, el secuestro y la extorsión, el mal se debe vencer con el bien”, recalcó.
A partir de hoy es Cuaresma, esta temporada de bendición finaliza el Jueves Santo con el lavatorio de los pies.