Honduras
Después de la tempestad viene la calma.
Las 300 familias de El Manzanal, que fueron desalojadas por la fuerza el martes, han vuelto a la zona para continuar su lucha.
A menos de 24 horas de haber sido echados de sus hogares, algunos pobladores han empezado a levantar de nuevo sus casas.
El futuro de Rosmery Cerrato, una acongojada madre de 12 niños, es incierto.
La demolición de su vivienda le ha provocado que su pequeño Juan Daniel haya pasado la noche debajo de un árbol sin tener nada que comer.
“Son 17 personas en total, 12 de ellos niños, todos vivÃamos en la casa que nos demolió la policÃa y nos tocó pasar la noche debajo de un árbol, somos pobres y no tenemos otro lugar para vivir.
La señora Priscila Sánchez debe entendernos y ayudarnosâ€, dijo Cerrato.
Las peticiones
Según estos capitalinos, no todo está perdido, reunidos y listos para luchar juntos por lo suyo, elaboraron una lista de peticiones a las diferentes autoridades, donde exigen el respeto a sus derechos y a la vez exigen que la Corte Suprema de justicia haga que la ley se cumpla a favor de los que menos tienen.
El documento fue leÃdo por Tomás Andino, diputado del Partido Unificación Democrática quien se solidarizó con los afectados.
“Estas personas tienen derecho a que se les escuche, estas peticiones deben ser conocidas por las autoridades correspondientes, entre ellas, el gobierno central y la AlcaldÃa Municipalâ€, manifestó.
Una de las primeras peticiones es que se les otorgue un tiempo de gracia para que permanezcan hasta que el juicio de las tierras se aclare en la Corte, que la AlcaldÃa les ayude con madera y agua para solventar algunas necesidades básicas, que el presidente Manuel Zelaya Rosales ordene una investigación contra los jueces ejecutores del desalojo, y a la sociedad e instituciones no gubernamentales que se solidaricen con la causas de los pobladores.
Ayer, niños, mujeres y adultos seguÃan a la intemperie.