Honduras
Transitar por la calle principal de la colonia La Pradera es un peligro.
Apenas avanzan unos tramos y de inmediato los conductores se encuentran de frente con un tragante que se ha convertido en una trampa.
Según los vecinos, este lleva ahí muchos años, y desde hace meses se encuentra cubierto de tierra y desechos que dificultan su visibilidad, sobre todo en horas de la noche.
La abertura le ha jugado una mala pasada a varios peatones que han sufrido algunas lesiones.
El tragante no se ve debido a la falta de alumbrado público en la vía, además está cubierto porque es utilizado como basurero por algunos transeúntes que de manera irresponsable tiran sus desechos.
Estudiantes en peligro
También se encuentra lleno de agua estancada, lo que constituye una peligrosa fuente de contaminación para los habitantes de este lugar.
El agujero queda justo frente al instituto Saúl Zelaya Jiménez, y pone en riesgo la salud de los estudiantes.
“Este es un gran peligro para todos los que vivimos aquí, esto ya tiene tiempo de estar así y nadie ha hecho nada, lo que más nos preocupa es que el colegio está enfrente y que nuestros hijos se vayan a enfermar, le pedimos a las autoridades de la Alcaldía Municipal que nos reparen el tragante, para proteger nuestra salud y la de nuestros hijos”, dijo María Hernández, vecina de La Pradera y madre de dos estudiantes del Saúl Zelaya.
Los residentes de este lugar están cansados de hacer en repetidas ocasiones peticiones a las autoridades para que le den solución a este problema, sin embargo nunca han recibido ninguna respuesta positiva a sus demandas.
Una de las principales razones por las que estos agujeros no cuentan con su tapadera es por que los amigos de lo ajeno se las roban, ya que son muy bien pagadas y los malvivientes han encontrado un negocio muy lucrativo, esperan la obscuridad de la noche para extraer las tapas de los agujeros, circunstancia que le cuesta miles de lempiras a la comuna capitalina.
Los tragantes sin tapadera se han convertido en un problema más en la ciudad.
Tanto el sistema de alcantarillado como el de aguas lluvias están colapsados en la mayoría de zonas de la capital.
A pesar de los esfuerzos, el vetusto sistema debe ser cambiado, de lo contrario los capitalinos seguirán transitando sobre bombas de tiempo que podrían explotar en cualquier momento.
Los pobladores de La Pradera se suman a la larga lista de capitalinos que demandan soluciones a sus problemas comunales.