Honduras
Tener un lugar más seguro para recibir clases es el sueño de Osman Enrique García.
Esa inspiración motivó al niño que cursa el quinto grado en la escuela José Ángel Ulloa a levantarse temprano para ir con su papá al centro educativo donde se demolió la última aula que dará paso a un comienzo para los alumnos que reciben ahí el pan del saber.
Demoler las aulas que estaban en mal estado, a causa de una falla geológica que cruza el patio de la escuela, es solo el primer paso para que la Secretaría de Educación mejore las condiciones de estos niños como lo prometió, luego de una serie de reportajes de EL HERALDO que develaron la precaria situación de infraestructura del centro.
Labores conjuntas
Las fuerzas vivas de la comunidad unieron esfuerzos con las autoridades de la escuela y el apoyo de las familias para demoler 5 aulas.
“Tomamos la determinación de botar estas aulas porque desde hace mucho tiempo se habían convertido en un peligro para los 672 estudiantes que a diario asisten a clases, la colaboración de los padres de familia y patronato juegan un papel importante”, dijo Gladis Izaquirre, directora de la escuela.
Clementina Suyapa Ramírez, madre de Ana Paola y Júnior, ambos estudiantes del sexto grado, expresó que el temor de que en cualquier momento sus hijos pudieran ser aplastados por las paredes, la mantenía con los nervios de punta.
“Mis hijos siempre me comentaban la manera cómo recibían clases y el mal estado de las aulas, pero ahora ya no hay por qué temer”, agregó.
A raíz de la falta de espacio, se ha disminuido la matrícula. Mientras se construyen más salones de clases, 672 alumnos recibirán instrucción en 6 aulas adicionales, tres de ellas, de madera.
Autoridades del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) y la Secretaría de Educación solicitaron ayuda al patronato de la colonia para construir un muro perimetral que resguarde el centro educativo .
La extensión de muro tendrá una longitud de 200 metros a la redonda. Los padres de familia pondrán la mano de obra para abaratar los costos.
Mientras, se empezará de forma gradual a comprar los materiales. Para mediados del mes de mayo podría estar listo el dictamen de parte de las autoridades del FHIS, para delimitar cuál es el estado actual de la zona y ver de qué manera es más factible la construcción de las aulas.
Si los resultados de los estudios realizados por el FHIS dictaminan que no se pueden levantar estructuras de concreto sobre la falla geológica, las autoridades tomarán la decisión de construir las aulas de madera.
La junta de padres de familia de la escuela comenzará a realizar actividades para poder recaudar fondos y poder comenzar, de una en una, las aulas que tanto necesitan sus pequeños, que durante años han estado expuestos al peligro.