Honduras
Ofrendar la vida valió poco. El evento para conmemorar el primer aniversario de los nueve héroes del bosque que murieron en un voraz incendio forestal en marzo de 2008, fue politizado.
Y es que sin importar el dolor de sus familiares, que sin duda, merecían más respeto de su parte, ninguno de los principales invitados de honor llegó a la cita.
Los patronatos de las cinco comunidades de la montaña de Upare habían programado con anticipado el homenaje a las víctimas, pero a último momento, ni el alcalde capitalino, Ricardo Álvarez ni el presidente Manuel Zelaya ni el gerente del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) se hicieron presentes a la comunidad de La Sabana, donde se ofició una eucaristía en honor a los caídos.
Al deslucido evento solo se hizo presente el Procurador del Ambiente, Gilberto Ochoa y los representantes del Instituto Nacional de Desarrollo, Áreas protegidas y Vida Silvestre (ICF), del Congreso Nacional, Cuerpo de Bomberos y de algunas universidades de la capital.
El Cuerpo de Bombero, protagonizó un simulacro donde evidenció lo criminal que puede ser una acción pirómana en contra del bosque.
Todo un show
En el primer aniversario de la muerte de estos compatriotas, las comunidades no quisieron pasar desapercibido su heroico valor y amor por la naturaleza.
No obstante, según Andrés Martínez, coordinador del evento, los empleados del SANAA madrugaron a La Sabana, sacaron a sus familiares y no permitieron que estuvieran presentes en la conmemoración.
“Nos da mucha pena e ira que el gerente del SANAA, cuando supo que el alcalde daría un mensaje al final del evento, se enojó mucho, demostrando ser demasiado sectario.
Él quería protagonizar y nos dijo que él era la persona más importante y tenía que concluir el programa”, pormenorizó, Andrés Martínez, coordinador de los patronatos y del evento.
El alcalde por su parte, debido al supuesto malestar de Méndez, prefirió no asistir al evento y envió en su representación a su esposa, Lucrecia de Álvarez.
La confirmación de la asistencia del presidente Zelaya, jamás llegó. Según Martínez, algunos vecinos le confirmaron que gente del SANAA envió comisiones en los últimos tres días a hacerles un llamado a los diferentes directores de las escuelas y colegios para que no mandaran sus alumnos a los actos conmemorativos, porque no era nada oficial.
“Se atrevieron a amenazar a las señoras viudas y familiares que dependían de las víctimas, con quitarles la ayuda económica que reciben del SANAA, si se presentaban al lugar. Cada señora recibe un aporte de 1,700 lempiras quincenales”, detalló.
Empero, pese a la ausencia de la mayoría de invitados y familiares, se desarrolló el evento.
Durante la misa, presidida por el sacerdote Antonio Esquivel, se rogó por el descanso eterno de los héroes de Upare.
En un inicio los coordinadores del evento quisieron dejar afuera del monumento los arreglos florales que, gentilmente, donó el empresario Emilio Larach, pero la indignación pudo más.
Como pudieron lograron pasar por encima de las mallas a varios niños de la escuela José Trinidad Cabañas, para que colocaran las flores en cada una de las cruces de las víctimas.
“Nos molesta, que porque el presidente (Manuel Zelaya) no ha venido a cortar la cinta de inauguración, no está abierto el monumento”, comentó con su voz entrecortada por el llanto, doña Francisca Escoto, hermana de Enrique Escoto, uno de los fallecidos en el siniestro.
Los habitantes de las humildes comunidades, dentro de su miseria, pero con dignidad se aprestaron a conmemorar que un domingo 9 de marzo, nueve compatriotas murieron calcinados por las llamas del incendio que se propagó por tres días en la montaña de Upare.
Ese nefasto día, el fuego clamó por sus vidas y hoy los mártires de la solidaridad: los soldados Julio César Escobar, Gumercindo Sánchez, José Evaristo Castro, Selvin Martínez Herrera y los empleados del SANAA, Mario Evelio Sierra, Santos Julián Amador, Eligio Escoto, Máximo Zerón y Enrique Escoto, son recordados por su coraje y valentía.
El fuego de Upare no solo acabó con la vida de nueve valientes héroes forestales, también destruyó más de 20 hectáreas de pino. El 95 por ciento de los incendios son causados por pirómanos.
El Cuerpo de Bomberos reciben más de seis mil llamadas al año, reportando incendios, que causan pérdidas mayores de 1,200 millones de dólares por año.
Aunque el bosque esculpió sus lápidas y sus nombres quedaron grabados en sus troncos, vivirá en la memoria su intrépida hazaña.