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“Solo se escuchaban gritos y lamentos”

El cabo sobrevivió a la tragedia y recuerda con tristeza a sus compañeros. Siente que Dios le dio una oportunidad de vivir
09.03.09 - Actualizado: 09.03.09 06:28pm - Patricia Cálix: gloria.calix@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

En su rostro se ve reflejada la tristeza. Los recuerdos viajan por su memoria uno tras otro y se detienen en un día y en una fecha imposible de olvidar: domingo 9 de marzo de 2008.

Ese día el soldado de caballería German Reconco Ávila se puso en pie a la hora de costumbre, 4:45 de la madrugada; igual hicieron sus compañeros de barraca en el Comando de Operaciones Especiales (Coes).

Las horas pasaban tranquilas, indicaban que aquel domingo transcurriría normal y sin novedad, lo mismo que otros vividos dentro de la unidad militar.

La voz del deber

A las 9:40 de la mañana, el Coes fue advertido del incendio forestal que ocurría en la montaña de Upare, localizada a 10 kilómetros carretera a la comunidad de Mateo. Julio César Suazo Escobar, Gumercindo Sánchez, José Evaristo Castro, Selvin Martínez Herrera y German Reconco Ávila fueron llamados para ir a combatir el incendio.

Con rapidez dijeron presente y prepararon sus equipos y se alistaron para cumplir la misión encomendada.

En el lugar también les esperaban cinco guardabosques empleados del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarilldos (SANAA) y pobladores de la comunidad, que se sumaron para defender el bosque.

A las 2:30 de la tarde el incendio había quedado prácticamente controlado, cuando de repente el viento les jugó una emboscada, las ardientes llamas y las densas capas de humo comenzaron a envolver a las personas.

“No se podía ver nada. De un momento a otro sucedió todo.

Después solo se escuchaban los lamentos y los gritos de mis compañeros, y el crujido de los pinos, en esos momentos pensé que era el final para mí”, expresó Reconco Ávila.

En medio de lo que semejaba el infierno, el sobreviviente, no solo pretendió salvarse sino ayudar a sus compañeros.

“Mientras corría me encontré con el finado Julián Martínez Reconco, lo traje sobre mi espalda, para evitar que se quemara y muriera.

También ayudé a otra persona que no recuerdo quién es”, relató. Reconco atribuye que lo ocurrido en Upare fue determinado por el destino, pero a la vez no niega que la culpa la tienen los desconsiderados pirómanos que sin conciencia le prenden fuego al bosque.

“Por mis compañeros que murieron en el incendio y que éramos como hermanos, esa gente que se dedica a incendiar los bosques debería estar en la cárcel”, manifestó.

Nuevo cumpleaños

Después de un año, aunque la fecha trae dolor, luto y tristeza, por la memoria de los héroes de Upare, quienes murieron al defender con sus vidas el bosque, Reconco Ávila siente que ha vuelto a la vida.

Originario del municipio de Lepaterique, el ahora cabo de Caballería -ascenso que recibió por su don de servicio y su participación en la tragedia- siente que al salvarse Dios le concedió una nueva oportunidad para vivir.

El deseo de este sobreviviente, que mucho tendrá que contar a futuras generaciones, es superarse personalmente y continuar dentro del Ejército para servir a la patria y a sus semejantes.

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El cabo Reconco Ávila, asignado al Comando de Operaciones Especiales (Coes), está listo para defender el patrimonio forestal del país; este es un deber que no se puede hacer a un lado, la patria lo necesita.
El cabo Reconco Ávila, asignado al Comando de Operaciones Especiales (Coes), está listo para defender el patrimonio forestal del país; este es un deber que no se puede hacer a un lado, la patria lo necesita.

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