Honduras
La capital no está diseñada para que habite gente en ella, sino vehículos, edificaciones y chatarras.
Partiendo de esta triste realidad y, aunque no son consultores ni funcionarios, ni mucho menos tienen la responsabilidad de la capital, los futuros arquitectos urbanistas que se forman en el Centro de Diseño, Arquitectura y Construcción (Cedac) buscan la experiencia extranjera para ver de qué manera contribuyen en su desarrollo.
Recientemente, 25 jóvenes promesas de la arquitectura recibieron charlas, consejos y hasta recomendaciones puntuales del reconocido arquitecto planificador urbano y paisajista de Estados Unidos, Lewis T. May.
Su visita sin duda ha dado nuevas pautas a los futuros arquitectos urbanistas del país.
El arquitecto Mario Martín, director del Cedac, reveló para EL HERALDO ese legado de sabiduría que los jóvenes pueden aprovechar para mejorar la capital.
¿Qué le hace falta a la capital para entrar a la era urbanística moderna?
El Cedac ha trabajado de cerca con la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) y con la Alcaldía Municipal y hemos insistido en varios puntos que serían de vital importancia para el desarrollo de esta ciudad.
Primero es que ahora que vamos a elecciones generales, sería fundamental que los candidatos a presidente se pusieran de acuerdo en cómo quieren manejar las relaciones con la alcaldía, porque la Alcaldía no es de trascendencia local sino nacional.
Nosotros hemos trabajado en el famoso plan Capital 450 y el énfasis es que no debe haber un divorcio entre las autoridades centrales y las locales.
El otro punto es que Tegucigalpa está financieramente muy débil. Las finanzas deben comenzar a compartirse con la empresa privada y con los beneficiarios de los proyectos ejecutados por la comuna capitalina.
Y un tercer punto es que con la visita del maestro May nos dimos cuenta de que Tegucigalpa está llena de sitios interesantes que hay que rescatar.
Estamos convencidos de que las soluciones de Tegucigalpa no deben cubrir toda la ciudad, sino que tomar sitios de mayor valor y empezar a rescatarlo.
¿Tomando la experiencia extranjera, se puede hacer algo por mejorar la capital?
Por supuesto, el secreto está en mejorar la relación del gobierno central con el local, que no se sigan bloqueando el desarrollo de la capital.
Vemos también que, si la inversión se puede recuperar parcialmente por los beneficiarios y dueños de propiedades, se haría mucho más con esos fondos”.
¿Qué iniciativas implementadas en Estados Unidos podrían ser viables para llevarse a cabo en Tegucigalpa?
Nosotros le presentamos nuestras ideas contempladas en el plan Capital 450, pero sujeto a sugerencias o comentarios, y el maestro May nos ofreció humildemente la experiencia de Houston y nos hizo tres contribuciones claves.
La primera: no hay manera de comenzar grandes proyectos si el sector privado no participa desde un principio. La segunda: nos dijo organícense, que quiere decir que si tenemos ocho puntos tratados en materia de ordenamiento territorial, seguridad ciudadana, competitividad, entre otros, se vuelva una idea permanente.
Y el tercer aporte es que se busque un buen director ejecutivo para que él sea el técnico al frente y con poder de los proyectos.
El maestro May sugirió que la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) propusiera la creación de un ente sin fines de lucro con personería jurídica para empujar el plan.
¿Qué conceptos básicos deben aprender los nuevos arquitectos hondureños?
Nosotros aprendimos varias cosas, pero la lección más importante es que debemos construir lugares para personas donde se pueda desarrollar todo el potencial humano. Otra de las lecciones es que los futuros arquitectos pueden proponer iniciativas para transformar la ciudad.
¿Cómo influye la topografía de Tegucigalpa para la ejecución de nuevos proyectos?
Mucho. Es carísimo y difícil construir en Tegucigalpa, porque es costoso instalar agua potable y alcantarillado sanitario, pues el agua no llega hasta los barrios pobres.
Cada vez que se hace un zanjo hay que pensar en los muros de retención y las cajas de descompresión, porque la pendiente crea mucha presión para el agua.
Además influye porque estamos en la cuenca del río Choluteca, entonces cada dos, tres, cuatro años tenemos 20 casas perdidas por los derrumbes de invierno.
¿Podemos soñar los capitalinos con edificios de 50 pisos? Ya tenemos un edificio de 17 pisos... ¿por qué no?
Hace 10 años yo le hubiera dicho que no era fácil hacer un edificio de apartamentos de lujo, máximo en un sitio tan visible como las Lomas del Guijarro, pero ya tenemos la Torre Ski.
Tegucigalpa ya tiene modestos rascacielos, que debemos conservarlos y preservarlos, pero hay que incentivar la inversión pública y privada.