Honduras
El irrespeto a la ley forma parte del diario vivir de los capitalinos.
A los conductores de buses urbanos que circulan de Comayagüela al centro de Tegucigalpa les tiene sin cuidado un rótulo ubicado en la segunda avenida que indica que no pueden circular ni buses ni camiones por esa vía.
La calle, habilitada desde hace poco más de un año por las autoridades de la gerencia de Movilidad Urbana de la Alcaldía Municipal solo para transporte liviano, está siendo utilizada por los transportistas a sabiendas de que es prohibido.
Lo peor es que la acción es realizada a vista y paciencia de los mismos oficiales de Tránsito, que en una imagen captada por EL HERALDO uno de ellos intercambia palabras con el ayudante de un bus quien mete la mano en su bolsillo en un claro gesto de darle dinero a cambio de no pagar la infracción.
Pasada la acción, el conductor estacionó la unidad esperando que se llenara de pasajeros, mientras el policía continuó dando vía a los demás vehículos que transitaban por la zona.
Esta historia se repite a diario y ha sido denunciada en múltiples ocasiones por los pobladores.
Sin embargo aún no hay acciones concretas de parte de las autoridades de la Dirección Nacional de Tránsito y de la Alcaldía Municipal para hacerle frente a este problema.
La queja continua de los transportistas es que la primera y tercera avenidas, habilitadas para entrar y salir de Tegucigalpa respectivamente, se vuelven un caos durante las horas pico, lo que resulta en pérdidas para ellos.
Sin embargo, se olvidan del viacrucis que viven a diario los capitalinos que utilizan este tipo de transporte quienes tienen que soportar que los conductores estacionen sus unidades una detrás de la otra, esperando llenarlas de pasajeros.
“Estamos cansados de lo mismo, aquí no hay respeto por nada ni por nadie, en la ciudad y en el país impera la ley del más fuerte, a estos transportistas solo les importa ganar y no la seguridad de los usuarios”, dijo una capitalina que se negó a dar su nombre por temor a represalias.
Los capitalinos que a diario viven este viacrucis desde que abordan una unidad de transporte público, solicitan a las autoridades de la Alcaldía Municipal que cumplan su promesa de ordenar el transporte público en la ciudad, culpable de que impere la ley del más fuerte en las calles.
Los cambios viales en Comayagüela pretendían eso, disminuir el tráfico vehicular de esa zona.