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Bomberos ya tienen su serpentario en Honduras

En las faldas del cerro Juana Laínez protegen más de 15 especies que han sido salvadas de zacateras y solares baldíos
22.05.09 - Actualizado: 22.05.09 10:26pm - Nolvia Eguigure: nolvia.eguigure@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Son 65 hombres vestidos con overoles azules los que se han dado a la tarea de construir un refugio de vida más seguro para una decena de serpientes que han sido rescatadas en zacateras, solares baldíos y calles de la capital.

Desde hace más de tres años, los Bomberos Forestales de Honduras han venido rescatando a varias especies que la misma población denuncia.

A la fecha tienen bajo su protección unas 15 serpientes de diferentes especies.

Las peligrosas barba amarilla, boas, micas, tamagases y zumbadoras se han convertido en la atracción del cerro Juana Laínez, lugar donde se encuentra el pequeño refugio que con esfuerzo han edificado los bomberos.

Pero las serpientes son solo una parte del tesoro que guarda la improvisada instalación.

Dentro de los predios se resguardan y cuidan con esmero los nuevos pulmones que darán vida a la capital.

Se trata de un vivero donde los bomberos cultivan más de 108 especies de árboles, desde frutales, maderables y ornamentales que serán sembrados en las faldas de este cerro.

El serpentario y el vivero nacieron de la nada, en agosto de 2005. La llegada del primer animal exótico, rescatado de la residencial El Sauce, en el anillo periférico, les dio la pauta para crear el serpentario.

El proyecto de convertir en el parque más grande y hermoso de la capital el monumental cerro Juana Laínez marcó el nacimiento del vivero.

Desde entonces, los 65 héroes del ambiente entregan cuerpo y alma al cuidado del cerro y de los animales rescatados de la mano criminal del hombre.

La mayoría de serpientes han sido salvadas de lugares inadecuados y alejadas de su hábitat.

Los complejos habitacionales del sur de la capital, como residencial Los Hidalgos, Las Uvas y Loarque se ha sacado el mayor número de esta especies.

Misión clara

El objetivo no solo es brindar albergue a los animales que el crecimiento urbanístico ha sacado de su hábitat, sino también a los que son comprados como mascotas para ser domesticados y después son abandonados a su suerte.

José Daniel Irias, encargado del serpentario y el vivero, explica que cada elemento bomberil tiene bien clara la misión por la cual fue creada la unidad forestal: salvaguardar la vida silvestre de la capital.

“Sabemos de la deficiencia que tiene Tegucigalpa al no contar con lugares apropiados para proteger las serpientes y por eso no las entregamos a algún zoológico. Nosotros preferimos quedarnos sin comer nosotros, pero no descuidar a estos animales”, destacó.

El pequeño lugar sirve a su vez como centro experimental para que estudiantes de varios institutos de la capital presten su servicio social en pro de la preservación del ambiente y el rescate de animales.

Las limitantes

Como en muchas instituciones estatales, la falta de recursos económicos agobia al Cuerpo de Bomberos.

Los pocos recursos con que cuenta limitan en gran medida el cuidado cinco estrellas que deben tener las serpientes y un pequeño garrobo que recientemente rescataron de un predio capitalino.

El serpentario no genera ningún ingreso para los bomberos forestales, pues a pesar de la enorme afluencia de visitantes, especialmente los fines de semana, no se cobra un solo centavo por apreciar esta exótica especie.

En cuanto al vivero, los bomberos producen las semillas para plantar las 108 especies de árboles.

Con todos los animales que han rescatado (gatos de monte, cusucos, osos hormigueros y mapaches), los bomberos forestales tendrían su propio zoológico, pero la falta de recursos los ha hecho cederlos a otras instituciones de protección de animales.

No tener abono les limita las posibilidad del crecimiento de las especies. La falta de herramientas disminuye un 40 por ciento las labores en el vivero.

Empero, estos ejemplos de ciudadanos no se detienen ante las limitantes y en lugar de bajar la guardia tienen previsto para junio próximo reforestar dos manzanas de terreno del cerro.

Su misión a 10 años plazo es recuperar un bosque nublado dentro del Juana Laínez, donde las generaciones del mañana puedan respirar aire puro en la ciudad.

* Urge apoyo:

Cada capitalino puede marcar la diferencia. Con un pequeño aporte a los bomberos forestales, usted estará protegiendo la vida de decenas de serpientes. Puede llamar a los teléfonos 265-2290 o al 198 para informarse de cómo ayudar.

Depredadores pagan pena en el Juana Laínez

A diario, los pulmones de la capital pierden fuerzas ante los ataques de pirómanos que sin medir las consecuencias le prenden fuego a la naturaleza.

Sin embargo, desde hace unos años, la Fiscalía del Ambiente ha tomado una sabia decisión. Los depredadoras del bosque, que son condenados por esa causa, deben pagar su pena reforestando las faldas del cerro Juana Laínez.

En el verano que recién pasa, Aldo Santos, fiscal del Ambiente, envió la resolución de cuatro personas depredadoras del bosque, a quienes se les dieron medidas cautelares, con el convenio de entregar a este cuerpo de socorro 800 árboles y varios quintales de insumos para reforestar el cerro.

Esta es la primera vez que el Cuerpo de Bomberos recibe ayuda de esta naturaleza.

Las penas por atentar contra los bosques nacionales son casi igual de severas que si se tratara de un asesinato culposo.

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Las exóticas serpientes, muchas de más de tres metros de largo, se han convertido en la nueva atracción del monumental cerro Juana Laínez.
Las exóticas serpientes, muchas de más de tres metros de largo, se han convertido en la nueva atracción del monumental cerro Juana Laínez.

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