Honduras
Las protestas de quienes utilizando el vandalismo como bandera piden el retorno del ex mandatario Manuel Zelaya Rosales, se han salido de control.
Estas acciones, que nada tienen de pacÃficas tal como los manifestantes lo han querido hacer ver, continúan atentando contra la propiedad privada de la capital. A estos grupos no les importa obstaculizar la libre circulación de vehÃculos y las personas al tomarse calles y avenidas; sino que manchan las paredes de los establecimientos para dejar mensajes que son una ofensa a la moral y las buenas costumbres.
Asimismo, en las protestas recientes ocurridas frente a las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se han encargado de causar daños a negocios de comidas rápidas y a manchar paredes.
Más caos
Las personas que circulan a inmediaciones del bulevar Suyapa podrán constatar que en su mayorÃa estos negocios han sido el blanco del vandalismo.
Una intensa lluvia de piedras destruyó vidrios de los ventanales de los establecimientos, provocando pérdidas cuantiosas. Aunque los propietarios revelaron que prefieren mantenerse al margen en cuanto a hablar de la situación, sà revelaron que tendrán que hacer considerables inversiones en la reconstrucción. A su vez, anuncian que tomarán medidas para hacerle frente a esta situación. "Creo que protestar y pronunciarse es un derecho que nos asiste a los hondureños. Pero no podemos destruir lo que encontramos a nuestro paso, solo porque se nos antoje", manifestó Jorge Fernández, estudiante universitario.
Y es que las manifestaciones siguen a la orden del dÃa y a la par también van los daños a la propiedad privada, incluso a aquellos inmuebles que por su historia y valor arquitectónico están declarados como patrimonio cultural del paÃs.
"Creo que estas personas, que carecen de cultura y educación, antes de destruir los bienes ajenos como estos negocios de comida, deberÃan pensar que también están atentando contra el sustento diario de muchas familias", declaró la capitalina Mariana Pineda.
* Pérdidas: Aunque no hay un informe que contabilice las pérdidas y daños, los dueños prefieren estar al margen, pero aseguran que tomarán acciones.