Honduras
Los grafitis que tapizan la ciudad y que han destruido la belleza del centro histórico, se han convertido en un tema que según las autoridades debe estar en la agenda del Ministerio Público.
Los mensajes, que atentan contra la moral, le han pasado su cuota a la iglesia Catedral, que ha sido manchada seis veces consecutivas, sin contar la Biblioteca Nacional, el Museo del Hombre Hondureño, la iglesia La Merced y el palacio Arzobispal, entre otras.
Arturo Suárez, gerente del Centro Histórico de la Alcaldía, manifestó que estas personas causan un gran daño y que esto le cuesta mucho dinero a la unidad del centro histórico.
"Estas personas no se imaginan el daño que le causan al casco histórico de la ciudad, cada vez que se raya y se vuelve a pintar, las paredes sufren un desgaste increíble. Las autoridades del Ministerio Público o de la Policía Nacional tendrían de actuar de oficio para que no continué este atentado contra el patrimonio cultural", dijo Suárez.
El mismo criterio manejan muchos capitalinos consultados, quienes también expresan que es inconcebible que a estas alturas no haya sido sancionado ni un solo dirigente de las turbas.
Atentado
Negocios, instituciones bancarias, centros de estudio y bulevares, no se han escapado de la furia de la enardecida turba de manifestantes.
Zonas residenciales como la Kennedy, San Miguel, La Esperanza y un buen número de sectores de Comayagüela como Zonal Belén, Torocagua y El Pedregal, han sido el blanco perfecto para estampar insultos.
Segun la autoridades del Centro Histórico, volver a pintar un tramo de 200 metros de pared le cuesta a la Alcaldía Municipal entre cinco y diez mil lempiras.
El repudio de los capitalinos es evidente. "Ya no los aguantamos más. Queremos que dejen de rayar nuestra propiedad, necesitamos que las autoridades castiguen estas acciones", dijo Carlos Laínez, residente del Barrio Finlay.
Recientemente el Ministerio Público informó que este tipo de vandalismo se castiga hasta con dos millones de lempiras en multas, sin embargo cada manifestación deja al menos 300 metros de pared rayadas y hasta ahora no ha habido una sola sanción.
* Son un delito: La Ley de Policía y Convivencia Social, en su artículo 141, habla de sanciones a ciudadanos que ocasionen daños a terceros, como ruptura de cristales, lámparas, techo y rayado de paredes.